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26 de noviembre de 2008

Psicoanálisis circular

Me parece que esto es un círculo.

¿A que volverán mis padres,
jóvenes en el recuerdo,
llevando a la izquierda
mi recta temporal?

¿Para que recordar aquellos besos
aquellas caricias
aquel sexo?

¿Para que recordar,
las noches de espera,
frente a las salas de parto?

Si los silencios ya están en mí.
Las cobardías ya están en mí.
Y la muerte,
hace tanto,
es mi concubina.

¿Para que mi espera junto al teléfono,
esperando esas llamadas,
sí sé que no lo van a hacer?

Quisiera salir
para ver el sol.
Quisiera oír,
¡bien, comienza mañana!.
Quisiera sentir
dos palmas en mi cara,
para llevar mis labios
a su boca.
Quisiera volver a escuchar:
¡hola, Pa!

¿Es mucho pedir?
¿Dónde lo debo pedir?
Los mármoles no responden.
Los montes se callan.
Los patios se escapan.

¿Dónde, sino aquí?
Donde hay un espejo recto,
que devuelve mis palabras circulares.
Donde hay infinitas rectas,
marcando caminos a seguir.
Donde no hay rombos carteles,
para todos mis no.

Pero temo construir un aljibe seco,
donde abreven,
como yo he abrevado.
Y mañana ser citado,
bajo otra lámpara,
en busca de sus fantasmas,
que yo
en rueda de noria,
les habré legado.


2000

25 de noviembre de 2008

Hijo, no pases la puerta

Wellcome, my son,
wellcome to the machine.




Hijo,
no pases la puerta.
Quizá mi ausencia haya sido tu lucha.
Mis números tu horóscopo.
Tu boca tan cerrada como la mía,
para mandarme toda la fruta,
y tu corazón tan sensible.

No te quiero blando,
te quiero duro.
Pero te quiero duro,
así de sensible.

Duro para rescatar las sonrisas de las rocas.
Montarte al cenit de los molinos.
Atronar en los lomos de los dragones.

Para no creer,
como nosotros,
que apedreando los carteles de Coca-Cola,
arrodillaríamos al capitalismo.

No quise faltar en tus noches de cuentos.
Quise abrazarte en los fantasmas de los bosques.
Ni sé que personaje de la tierra media te identifica.

Pero ya no es tiempo de fantasía.
La máquina te espera.
Dispuesta,
aceitada,
caliente,
para absorberte,
deglutirte,
disciplinarte.

Ya ha pasado sobre mi cadáver,
o sobre mi pecho cobarde,
es lo mismo.

Arrebatando la piel de mi generación.
Generación cruzada de contradicciones.
Desapareciéndole uno a uno sus sueños,
Mintiéndole sobre el orden de la casa.
Robándole,
uno a uno,
cada pañuelito
que habían bordado las abuelas.

Terminaron con nosotros.

Ahora,
el tiempo está cumplido,
peces donde vacas,
fuego donde cabras,
muerte donde esperanza,

Ellos que no han podido cumplir sus propios anhelos,
libertad, igualdad, fraternidad,
que no encuentran la mano invisible
que trae pan,
ahora,
van por ustedes...
van por vos.

Quizá haya sido la misma máquina,
la que me amputo las manos.
No estas manos
que te palmean la espalda.
Las que se insertan en la lucha.

Aunque me niegue a regalar
mi plusvalía,
mi decencia,
mi alma.

Pero sin coraje,
sólo poniendo la espalda,
al látigo,
al barrote,
al reloj.

El pistón aplasta,
comprime,
roba.
Y eso es tu hambre.

Mi rodilla doblada de terror,
disminuye el valor de nuestro trabajo,
y aumenta sus poderes de sometimiento.

Al menos te queda el rock&roll,
mi única herencia rebelde

No creo que Francisco, Mahatma y John te denoten algo.
Tendrás,
supongo,
tus propios héroes.
Para enfrentarte al patíbulo
de las instituciones.

Contradicción elemental al cruzar una puerta.
No es lo mismo leer un libro mágico,
escuchar un cd épico,
que comprar una hamburguesa.
La Cajita Feliz trae
pasta de gusanos,
humo de Napalm,
huevos de serpiente.

Se nutre de Aparatos Ideológicos,
se calienta con tumbas sin nombre,
se vende con sonrisas de candidatos.

En cada Track-Track de plástico
detrás de una ingenua firma,
reside su intangible malla,
nuestro Amén cotidiano.

Sólo mi deseo de padre...
no te devore la máquina.

9 de noviembre de 2008

Escondido de luna

Estoy aquí escondido en esta piedra blanca,
no sé cuanto que huí de mis cielos,
a esta carne derruida.
Fue quizá al descubrir mis venas vacías.

Pero no me oculté de tu sombra,
por designio natural,
pues yo te di sustancia,
te di follaje, te di savia.

Yo, aquí, delirante y escrupuloso,
soñador y medroso
en esta luna de ajenjo,
entre cometas, lobos, hadas y sibilas.

Creo que subí con una vieja bicicleta,
robada en alguna plaza,
no vi nubes, duendes, ni soles,
sólo mi corazón seco de soledad.

Aún tengo el pertinaz perfume indeleble,
de tus pañales en mis yemas,
¡Ay!.
¡No pude vivir tu primer sangre,
ni tu vestido de gasa!

Soy un viejo rey,
despojado de reinos,
que no encandila las pestañas,
de su princesita de cajitas lilas.

¿Cómo será que es mejor mirar
la descascarada ruina de la pared
que los ojos vencidos de tu padre?

No vayas al desierto, en busca de sol,
ni al mar, en busca de sal,
no persigas a un perro herido,
que hasta Dios lloró de decepción.

No hay cueva donde cobijar el hielo,
ni llanura donde gritar el olvido.
No hay libro que me explique,
ni precepto que me justifique,
no habrá cielo que me abrace,
ni infierno que me alcance.

Soy tu papá honrado,
tu papá tonto,
estoy aquí y ahora,
para tu dicha o tu escarnio,
para amar o reclamar.

Puedo volver a esta clausura,
con barba crecida
y baba caída de exilio,
buscando dulzuras perimidas,
en páginas deprimidas de fotos sepia,
colgado de esta luna de queso de cuentos interrumpidos

Después, ¿quién sabe?,
Quizá no haya respuesta.

Aunque busques mi aliento en los espejos de los circos,
mis huellas en las grietas de las porcelanas,
mis huesos en la cola de los cometas,
mi alma en los templos del Himalaya.


2000

4 de noviembre de 2008

Compañerita de banco

A esta chica la conozco.
Algo me suena en su mirada.
Algo así como un sonido de placenta
un bollito rosa arrugado
un arrorró de tres de la mañana.

Sin embargo, esta chica,
está sentada aquí
a mi lado
intentando
como yo
escribir saberes en una hoja.

Sí
Efectivamente
ella supo.

Supo renombrar los objetos de su entorno.
Los fidedos
los pototos
mamuelitapegajó.

Y ahora
según veo
(de reojo
no sea cosa que nos saquen la hoja)
sabe diferenciar
a Popper de Khun
a Kepler de Newton.

Pronuncia perfectamente
a diferencia mía
el inglés.

Algo me recorre la columna
al verla
abrazarla
saludarla.
Al presentarme a quien le dice: Te amo.

¡Ah!
¿Que ha sido del Gallo Pinto,
el pintorcito rosa,
el rosal que la espera?

Como hacer, señorita...

No
esta palabra es demodé...
Mejor
mujer que he sembrado
en un vientre hace un tiempo.

Digo
como hacer, hija,
para recuperar el tiempo perdido.
Siete horas o siete años,
demasiado, demasiado, demasiado.

No
no me contestes.
Mejor concentrate en tu examen.

Hagamos de esta coincidencia,
un punto de inflexión,
desde la amargura al reencuentro.

Supongo que usted
Vos
Luli
Estás aprendiendo las curvaturas del universo
la envergadura de las pasiones humanas.
Y entiendas ahora
espero
porque las promesas eternas,
suelen tener finales abruptos.

Es cierto
no te he dado más que pobreza.
sin embargo
¿puedo pedir?
no me niegues el candor de tus mejillas.



2004

El encuentro fue real, el reencuentro no prosperó.

26 de octubre de 2008

Tren perdido

Estuve, casi, por subir al tren,
las cadenas apenas se movían,
pero temí manchar mis zapatos
con los vacíos de un reloj,
y arrancó llevándose mis sueños.

Estuve, casi, por gozar de la vida.
Ella tenía una vulva batiente,
y su ritmo de vapor encendido.
Mucho vértigo.
Y se marchó llevándoseme dos hijos.

No puedo quejarme...
o sí, puedo, pero no debo,
los durmientes fueron mis huesos.

Quizá la noche
que siempre se apiada
traiga de regreso
un cuarto de mis genes
y pueda abrazarlos.


2008