Cierto,
hemos mordido manzanas,
para preguntarnos que somos.
Le hemos puesto nombre a cada cosa,
para olvidarnos de las cavernas.
Será por eso, creo,
que se me olvida del alfabeto,
cuando escucho los murmullos
de tus vértebras.
Articular verso, imposible,
debajo de tu juego de falanges.
Me creeré omnisciente.
Tonta ilusión para saber tus hormonas.
Te crearé en cada papel infinito.
Haré Moebius de tus pliegues.
No entenderé la caída.
No sabré ser Hefesto ni Lucifer.
Porque habré trocado mi vacío,
en la vastedad de tu vientre.
Me han dicho de algunos domingos,
diarios golpeando las ventanas,
barriletes colgando de los campanarios,
las radios atenazadas en algún clásico.
Sufre más el ciego que ha conocido a Picasso.
Busco tu sábana,
para manchar de café con leche.
Tu boca con sabor a recién despierta.
Tu pies con dolor a pasos por dar..
Tu soledad no es la mía.
Mi plenitud quizá no sea libro de tu museo.
¿Como explicarte?
El éxtasis de morder los dedos de tus pies.
Y un orgasmo que puede esperar,
la huida de los gatos de la vecina de enfrente.
Recuperar en tu cintura el resto de mi historia.
Asincronía de palpitaciones.
Morir de tu lluvia.
No es letargo.
Es agonía de éxtasis.
Morder de tus cabellos.
Aunque sea mi último suspiro.
2004
27 de octubre de 2008
Guardate tu pancho
¿Que querés?
¿decirme que la vida es bella?
Deciselo a la frialdad de los cartones sábana.
A las hermosas lajas colchón de Retiro.
Guardate tu pancho.
Tu desayuno de un sólo dìa.
Ya no me hace falta.
Acá no nos hace falta nada.
El galpón nos da refugio.
Las bolsitas sensaciones.
La calle escuela.
Siempre lo mismo.
Creyendo que esas crucecitas,
colgadas torpemente de sus cuellos,
nos rescatará de no sé que.
Para que vos merezcas un cielo,
de diarios limpios.
¿Que te lo hace pensar?
Somos piedras de alcantarilla.
Nadie recuerda si alguna vez fue bebe.
Dejanos en paz.
Dejá nuestra cara sucia.
Nuestro cigarrillo.
Nuestras estampitas.
Nuestro hambre.
No te preocupes.
Nuestros pies son ágiles.
Cuando nos ataque el hambre.
Sabremos que hacer.
No tengas dudas.
Sos vos quien necesita de nosotros.
2001
¿decirme que la vida es bella?
Deciselo a la frialdad de los cartones sábana.
A las hermosas lajas colchón de Retiro.
Guardate tu pancho.
Tu desayuno de un sólo dìa.
Ya no me hace falta.
Acá no nos hace falta nada.
El galpón nos da refugio.
Las bolsitas sensaciones.
La calle escuela.
Siempre lo mismo.
Creyendo que esas crucecitas,
colgadas torpemente de sus cuellos,
nos rescatará de no sé que.
Para que vos merezcas un cielo,
de diarios limpios.
¿Que te lo hace pensar?
Somos piedras de alcantarilla.
Nadie recuerda si alguna vez fue bebe.
Dejanos en paz.
Dejá nuestra cara sucia.
Nuestro cigarrillo.
Nuestras estampitas.
Nuestro hambre.
No te preocupes.
Nuestros pies son ágiles.
Cuando nos ataque el hambre.
Sabremos que hacer.
No tengas dudas.
Sos vos quien necesita de nosotros.
2001
26 de octubre de 2008
Tren perdido
Estuve, casi, por subir al tren,
las cadenas apenas se movían,
pero temí manchar mis zapatos
con los vacíos de un reloj,
y arrancó llevándose mis sueños.
Estuve, casi, por gozar de la vida.
Ella tenía una vulva batiente,
y su ritmo de vapor encendido.
Mucho vértigo.
Y se marchó llevándoseme dos hijos.
No puedo quejarme...
o sí, puedo, pero no debo,
los durmientes fueron mis huesos.
Quizá la noche
que siempre se apiada
traiga de regreso
un cuarto de mis genes
y pueda abrazarlos.
2008
las cadenas apenas se movían,
pero temí manchar mis zapatos
con los vacíos de un reloj,
y arrancó llevándose mis sueños.
Estuve, casi, por gozar de la vida.
Ella tenía una vulva batiente,
y su ritmo de vapor encendido.
Mucho vértigo.
Y se marchó llevándoseme dos hijos.
No puedo quejarme...
o sí, puedo, pero no debo,
los durmientes fueron mis huesos.
Quizá la noche
que siempre se apiada
traiga de regreso
un cuarto de mis genes
y pueda abrazarlos.
2008
19 de octubre de 2008
Números huecos
En la vidriera hay un gordo
con un habano, un Rolex y una mina
desmechada o despechada
o despeinada o desmallada, no sé.
Guardate el habano y el flor de relosss.
La mina, si fuma habanos lo tendría que pensar.
Pero mis amigas, de las otras,
que se lo hacen a su naboleti sin lotoquinesis,
saben que me van más un par de pupilas
que ocho kilos de tetas.
10 dígitos, justo igual que los de mis manos,
que te dividen, te restan, te mutilan,
te ortonormalizan, te declinan.
Sos de arriba o sos de abajo.
Marca de sumisión o sodomización.
Tener o no tener, dijo, Shakestamo.
Con 10 palos,
¿cuántos sándwiches de salame
se le podrían dar a los pibes
que revuelven los contenedores de Macri
en busca de Milkas vencidos
ya mordisqueados por los Rottweilers
cuyos dueños piensan que el colesterol
les puede hacer daño?
Digo, porque si te lo regalan,
sin obligación de compra,
debe ser porque sobra
y si sobra es porque alguno los afanó.
Algo así como:
fume que es perjudicial para la salud.
Ah, claro, no puedo llegar tarde,
mis zapatillas apuran,
otra marquesina.
Dos números para localizarme en el mapa,
tres en el universo,
cuatro en el espacio-tiempo.
El índice Dow Jones me deja sin palabras.
"lalalí io iiio aiaiaaiiiioia" diría don Vicente.
El panóptico viene con el billete de One Dollar.
Y yo con ganas de gritar.
Porque gritamos los impotentes, digo,
quienes no podemos agarrar,
deficiencia de adrenalina
antes que de testosterona,
un palo para mostrarnos al mundo,
por lo que los dueños de los verdes terminan empalándonos como inmundos.
Ni Greenpeace, Tarzán, ni Shaka Zulu nos salva.
Los Mayas y los Aztecas, dicen,
fueron primeros en llegar a una verdad
el cero. La nada.
Sólo si la nada te divide llegás a ser infinito.
No, nada de metafísica.
Esa psicosis, por Zeus, ya fue.
Es que me vengo a enterar,
y mierda que tarde,
que lo absolutamente grande
está en la pequeñez de un parpadeo.
Como la aprobada paranoica hipocresia social:
si me llevo a una nena de 12 años a mi casa, para darle de comer y una educación, seré acusado de paidofilia y estrupro. Pero si cierro los ojos y la nena, que ya muestra sus tetitas, es abducida a un bunker proxeneta, nadie objetará, porque nadie lo verá, el summum de la felicidad ciudadana, que yo me olvide de los libros, ollas, sartenes y Blanca Cotta y desarme su cuerpito amenarcado.
Como dijo aquel anciano:
"el camino mas largo comienza por el primer paso"
Quizá esta suerte de huecos inconexos
pertenezcan al dominio de alguna función trascendente
y este interruptus signifique algo.
2008
con un habano, un Rolex y una mina
desmechada o despechada
o despeinada o desmallada, no sé.
Guardate el habano y el flor de relosss.
La mina, si fuma habanos lo tendría que pensar.
Pero mis amigas, de las otras,
que se lo hacen a su naboleti sin lotoquinesis,
saben que me van más un par de pupilas
que ocho kilos de tetas.
10 dígitos, justo igual que los de mis manos,
que te dividen, te restan, te mutilan,
te ortonormalizan, te declinan.
Sos de arriba o sos de abajo.
Marca de sumisión o sodomización.
Tener o no tener, dijo, Shakestamo.
Con 10 palos,
¿cuántos sándwiches de salame
se le podrían dar a los pibes
que revuelven los contenedores de Macri
en busca de Milkas vencidos
ya mordisqueados por los Rottweilers
cuyos dueños piensan que el colesterol
les puede hacer daño?
Digo, porque si te lo regalan,
sin obligación de compra,
debe ser porque sobra
y si sobra es porque alguno los afanó.
Algo así como:
fume que es perjudicial para la salud.
Ah, claro, no puedo llegar tarde,
mis zapatillas apuran,
otra marquesina.
Dos números para localizarme en el mapa,
tres en el universo,
cuatro en el espacio-tiempo.
El índice Dow Jones me deja sin palabras.
"lalalí io iiio aiaiaaiiiioia" diría don Vicente.
El panóptico viene con el billete de One Dollar.
Y yo con ganas de gritar.
Porque gritamos los impotentes, digo,
quienes no podemos agarrar,
deficiencia de adrenalina
antes que de testosterona,
un palo para mostrarnos al mundo,
por lo que los dueños de los verdes terminan empalándonos como inmundos.
Ni Greenpeace, Tarzán, ni Shaka Zulu nos salva.
Los Mayas y los Aztecas, dicen,
fueron primeros en llegar a una verdad
el cero. La nada.
Sólo si la nada te divide llegás a ser infinito.
No, nada de metafísica.
Esa psicosis, por Zeus, ya fue.
Es que me vengo a enterar,
y mierda que tarde,
que lo absolutamente grande
está en la pequeñez de un parpadeo.
Como la aprobada paranoica hipocresia social:
si me llevo a una nena de 12 años a mi casa, para darle de comer y una educación, seré acusado de paidofilia y estrupro. Pero si cierro los ojos y la nena, que ya muestra sus tetitas, es abducida a un bunker proxeneta, nadie objetará, porque nadie lo verá, el summum de la felicidad ciudadana, que yo me olvide de los libros, ollas, sartenes y Blanca Cotta y desarme su cuerpito amenarcado.
Como dijo aquel anciano:
"el camino mas largo comienza por el primer paso"
Quizá esta suerte de huecos inconexos
pertenezcan al dominio de alguna función trascendente
y este interruptus signifique algo.
2008
6 de octubre de 2008
Maga de Munro
Bajo el adormilante sonido de los telares de Munro,
cuentan que nació una Rosa,
allá, hace un tiempo.
Según parece,
(no soy quien para desmentirlo)
la niña nació al revés;
y con el esternón abierto
de modo que siempre andaba
con el corazón al aire
y el alma desnuda.
La echaron del Colón;
porque no paraba de volar entre las tramoyas.
Probaron con el piano,
pero se ponía a charlar con Wolfy.
Claro, luego vinieron los 60
y los deseos lilas de conversar con los gatos.
En una era de fuego,
de la mano de un cierto barbudo,
bajó a una de las Pléyades
y no contenta con ello,
a un varón terrestre.
Fue cuando,
(fuente no del todo exacta,
a causa de una intoxicación
con sopa de zapallo)
decidió ver al mundo a través de un Ojo de Buey,
descubrió el verde.
Y le nacieron
duendes en los dedos,
árboles azules,
veredas infinitas.
Producto de un éxtasis de luna,
una noche se olvidó de cerrar las ventanas;
y le entraron espiralados
que le invadieron el quincho
y le gastaban los fósforos.
Dado que ya tenía plumas,
se convirtió en gallina,
y bajo su cálido regazo,
se dedicó a restaurar alas rotas.
¿Futuristas, Dadaistas, Ultraistas,Creacionistas?..
No señor, nada de eso, Bukistas,
si hasta tenían manifiesto, ¡caramba!
Una tarde,
por andar volando sin aeróstato,
se enredó en una red redosa, bluosa y cianosa,
sus dedos cruzaron los mares,
y los salones virtuales conocieron la gracia de su tutú
Hace unos días,
(los supe entre el llanto ahogado de la Negra),
como sus Flecha juveniles,
gastado de trajín y préstamo sin vuelta,
su corazón se desflecó,
sus brazos descansarán
y su esencia terrenal
dormirá junto a Casandra.
Viernes, 08 de agosto de 2008
cuentan que nació una Rosa,
allá, hace un tiempo.
Según parece,
(no soy quien para desmentirlo)
la niña nació al revés;
y con el esternón abierto
de modo que siempre andaba
con el corazón al aire
y el alma desnuda.
La echaron del Colón;
porque no paraba de volar entre las tramoyas.
Probaron con el piano,
pero se ponía a charlar con Wolfy.
Claro, luego vinieron los 60
y los deseos lilas de conversar con los gatos.
En una era de fuego,
de la mano de un cierto barbudo,
bajó a una de las Pléyades
y no contenta con ello,
a un varón terrestre.
Fue cuando,
(fuente no del todo exacta,
a causa de una intoxicación
con sopa de zapallo)
decidió ver al mundo a través de un Ojo de Buey,
descubrió el verde.
Y le nacieron
duendes en los dedos,
árboles azules,
veredas infinitas.
Producto de un éxtasis de luna,
una noche se olvidó de cerrar las ventanas;
y le entraron espiralados
que le invadieron el quincho
y le gastaban los fósforos.
Dado que ya tenía plumas,
se convirtió en gallina,
y bajo su cálido regazo,
se dedicó a restaurar alas rotas.
¿Futuristas, Dadaistas, Ultraistas,Creacionistas?..
No señor, nada de eso, Bukistas,
si hasta tenían manifiesto, ¡caramba!
Una tarde,
por andar volando sin aeróstato,
se enredó en una red redosa, bluosa y cianosa,
sus dedos cruzaron los mares,
y los salones virtuales conocieron la gracia de su tutú
Hace unos días,
(los supe entre el llanto ahogado de la Negra),
como sus Flecha juveniles,
gastado de trajín y préstamo sin vuelta,
su corazón se desflecó,
sus brazos descansarán
y su esencia terrenal
dormirá junto a Casandra.
Viernes, 08 de agosto de 2008
Tenés
Tenés
A Rosa
Tenés una paz etérea,
un cuerpo frágil; casi imperceptible.
Tenés una fuerza intensa,
un espíritu calmo, casi inflamado.
Tenés un nombre simple,
un cristal de pétalos, casi aromático.
Y yo, herido de mis caídas,
con las manos vacías, sin saber si tengo.
Te siento pasar suave,
con paso cadente, casi un vuelo de ángel.
Te siento hablar tibia,
con verbo firme, casi una arenga vital.
Te siento pensar sabia;
con palabras pastel, casi una oración.
Y yo, con el corazón partido;
los ojos dolidos; sin saber si siento.
No existen las hojas de otoño,
en tu eterna juventud; casi infantil,
no existe el tiempo;
con tu serena belleza, casi virginal.
No existe el consumo,
en tu refugio de luna, casi un edén.
Y yo, inestable, indeciso,
sin un regazo de cobijo; sin saber si existe.
¡Ay! Que no puedo escapar,
de mi cárcel de sentimientos.
¡Ay! Que no sé a quien amo,
quien compañero o amigo.
¡Ay! Que al morir el amor que me cegaba,
no sé si decir un simple: ¡Te quiero!
1996
A Rosa
Tenés una paz etérea,
un cuerpo frágil; casi imperceptible.
Tenés una fuerza intensa,
un espíritu calmo, casi inflamado.
Tenés un nombre simple,
un cristal de pétalos, casi aromático.
Y yo, herido de mis caídas,
con las manos vacías, sin saber si tengo.
Te siento pasar suave,
con paso cadente, casi un vuelo de ángel.
Te siento hablar tibia,
con verbo firme, casi una arenga vital.
Te siento pensar sabia;
con palabras pastel, casi una oración.
Y yo, con el corazón partido;
los ojos dolidos; sin saber si siento.
No existen las hojas de otoño,
en tu eterna juventud; casi infantil,
no existe el tiempo;
con tu serena belleza, casi virginal.
No existe el consumo,
en tu refugio de luna, casi un edén.
Y yo, inestable, indeciso,
sin un regazo de cobijo; sin saber si existe.
¡Ay! Que no puedo escapar,
de mi cárcel de sentimientos.
¡Ay! Que no sé a quien amo,
quien compañero o amigo.
¡Ay! Que al morir el amor que me cegaba,
no sé si decir un simple: ¡Te quiero!
1996
El problema es tener amigos
El problema es tener amigos.
Y los amigos, como los rios,
terminan defluando mares.
Yo, por ejemplo,
tomaba mate y sopa de zapallo.
Tenía frío y no me sobraban monedas.
Pero esa amiga estaba allí.
A veces, como los volcanes,
las venas exbroptan truendes,
y los amigos siedran la buerta
em suabe silensio de bantuflas.
Yo tenía una rayuela llena de gatos
que se colgó, sin aviso,
de un cometa rumbo a Limuria.
Como decir entonces
de los participios partidos
la circunstancia de un adverbio
la quietud de un verbo
la vaciedad de un nombre.
Quise llorar las cenizas de los pájaros,
pero ni pude montar aquel viejo parapente que colgaba detras del espejo junto a esas florcitas de sintético por encima de la canilla.
Es cierto.
Los panqueques nunca saberán lo mismo.
5 de octubre de 2008 21:02
Y los amigos, como los rios,
terminan defluando mares.
Yo, por ejemplo,
tomaba mate y sopa de zapallo.
Tenía frío y no me sobraban monedas.
Pero esa amiga estaba allí.
A veces, como los volcanes,
las venas exbroptan truendes,
y los amigos siedran la buerta
em suabe silensio de bantuflas.
Yo tenía una rayuela llena de gatos
que se colgó, sin aviso,
de un cometa rumbo a Limuria.
Como decir entonces
de los participios partidos
la circunstancia de un adverbio
la quietud de un verbo
la vaciedad de un nombre.
Quise llorar las cenizas de los pájaros,
pero ni pude montar aquel viejo parapente que colgaba detras del espejo junto a esas florcitas de sintético por encima de la canilla.
Es cierto.
Los panqueques nunca saberán lo mismo.
5 de octubre de 2008 21:02
15 de mayo de 2008
Caramelo
Miércoles
El envoltorio no disipa tu dulzura.
No te puedo ver, pero te puedo imaginar.
Ya te he gustado
(desplazamiento de sentidos)
en otras latitudes, cinturas, encajes y bibliotecas.
Mi lengua ha conocido otros ácidos, dulzuras y mieles.
Esperaré hasta el momento adecuado,
aunque nunca llegue,
pero la expectativa es señal de vida.
Esperaré para gustarte, chuparte, saborearte, morderte, licuarte.
Dejemos ya a Girondo
Aún no,
primero mis yemas
sobre las leyendas de tu envoltura.
Jueves
Ese plato vacío es señal de una ausencia.
He resistido los vendavales.
(Vendavales espejismo desde mi vientre, mi piel y mi tiempo)
Para que me muestres tu frescos colores.
Es probable sí, que el hambre me haga disfrutarte mejor.
Casi siento rebalsar mi saliva por las comisuras.
Los cuchillos descansan,
por fin,
de mi furia.
para no ser enterrado fuera del pueblo,
en un sepulcro sin nombre.
Entra un rayo de sol,
mis labios se relamen de tu dulzura.
Viernes
Aunque te multipliques mil veces.
Sólo te quiero de una.
Están tan llenos las carameleras de los quioscos,
como los burdeles de prostitutas.
Romperé el cristal de tu contorno,
con la punta de mi lengua,
única forma de tener la fruta.
Flotan mis medias cansadas.
Quisiera estar rozando otro algodón.
Sábado
He regalado un clon.
Castigo de mal compañero.
Antígona no conoció a Himeneo,
su amor no llegó a amante,
la seda destinada a su boda,
rondó su cuello.
Su primo se atravesó las costillas,
la besó de su sangre.
La única que conoció el Tálamo.
Mi clon es de otro azúcar,
por suerte no conoce de estirpes.
Se abren las puertas,
te sigo guardando cerca del corazón.
Sábado
Un mensaje compite con tu textura de limón.
Un número oculta la transmutación del pan.
Una luz no oculta la sensación de celda.
Mi mano golpeando la rabia,
el hambre golpeando a la puerta.
El caramelo sobre la mesa.
Libros de esperanza.
Que Zaratrusta se calle,
no me importa si Dios ha muerto.
Quiero un pasaje de avión.
Domingo
Un ataque de ansiedad,
relojes que marchan,
campanillas que no suenan,
otro café
hipotensión, hipoglucemia, hipoacusia,
complejo de hipocampo.
Ah, al fin, empacho de caramelos,
que viajan por el espacio,
descienden por el palo de la esquina,
que se enroscan, marean, suben por el rulo del teléfono.
Túnel del tiempo,
escuchar dos palabras luego de dos décadas.
Tanta espera anquilosa los oídos.
Una tacita de manzanilla, ron y miel,
para que Fausto firme,
entregue su sangre sin polémicas
con un lacre de caramelo.
Lunes
Es tanto el despelote.
Tanta la disipación de mis neuronas.
Tanto los calambres de mis músculos.
Tantas las horas desbordadas de mi agenda.
Tantas las contradicciones de mi boca.
Falta tanto para tenerte.
Es probable que Arcor quiebre.
No sé si mis huesos soporten.
Dulce caramelo,
¿porque señal de Venus,
no puedo encontrarte?.
Quizá, te haya sorbido en sueños.
2003
El envoltorio no disipa tu dulzura.
No te puedo ver, pero te puedo imaginar.
Ya te he gustado
(desplazamiento de sentidos)
en otras latitudes, cinturas, encajes y bibliotecas.
Mi lengua ha conocido otros ácidos, dulzuras y mieles.
Esperaré hasta el momento adecuado,
aunque nunca llegue,
pero la expectativa es señal de vida.
Esperaré para gustarte, chuparte, saborearte, morderte, licuarte.
Dejemos ya a Girondo
Aún no,
primero mis yemas
sobre las leyendas de tu envoltura.
Jueves
Ese plato vacío es señal de una ausencia.
He resistido los vendavales.
(Vendavales espejismo desde mi vientre, mi piel y mi tiempo)
Para que me muestres tu frescos colores.
Es probable sí, que el hambre me haga disfrutarte mejor.
Casi siento rebalsar mi saliva por las comisuras.
Los cuchillos descansan,
por fin,
de mi furia.
para no ser enterrado fuera del pueblo,
en un sepulcro sin nombre.
Entra un rayo de sol,
mis labios se relamen de tu dulzura.
Viernes
Aunque te multipliques mil veces.
Sólo te quiero de una.
Están tan llenos las carameleras de los quioscos,
como los burdeles de prostitutas.
Romperé el cristal de tu contorno,
con la punta de mi lengua,
única forma de tener la fruta.
Flotan mis medias cansadas.
Quisiera estar rozando otro algodón.
Sábado
He regalado un clon.
Castigo de mal compañero.
Antígona no conoció a Himeneo,
su amor no llegó a amante,
la seda destinada a su boda,
rondó su cuello.
Su primo se atravesó las costillas,
la besó de su sangre.
La única que conoció el Tálamo.
Mi clon es de otro azúcar,
por suerte no conoce de estirpes.
Se abren las puertas,
te sigo guardando cerca del corazón.
Sábado
Un mensaje compite con tu textura de limón.
Un número oculta la transmutación del pan.
Una luz no oculta la sensación de celda.
Mi mano golpeando la rabia,
el hambre golpeando a la puerta.
El caramelo sobre la mesa.
Libros de esperanza.
Que Zaratrusta se calle,
no me importa si Dios ha muerto.
Quiero un pasaje de avión.
Domingo
Un ataque de ansiedad,
relojes que marchan,
campanillas que no suenan,
otro café
hipotensión, hipoglucemia, hipoacusia,
complejo de hipocampo.
Ah, al fin, empacho de caramelos,
que viajan por el espacio,
descienden por el palo de la esquina,
que se enroscan, marean, suben por el rulo del teléfono.
Túnel del tiempo,
escuchar dos palabras luego de dos décadas.
Tanta espera anquilosa los oídos.
Una tacita de manzanilla, ron y miel,
para que Fausto firme,
entregue su sangre sin polémicas
con un lacre de caramelo.
Lunes
Es tanto el despelote.
Tanta la disipación de mis neuronas.
Tanto los calambres de mis músculos.
Tantas las horas desbordadas de mi agenda.
Tantas las contradicciones de mi boca.
Falta tanto para tenerte.
Es probable que Arcor quiebre.
No sé si mis huesos soporten.
Dulce caramelo,
¿porque señal de Venus,
no puedo encontrarte?.
Quizá, te haya sorbido en sueños.
2003
2 de enero de 2008
Plagio y tema
El Plagio
Un hombre en la sombra
1
Acá empieza mi día
en esta jaula diminuta
sucia
donde la luz falta sin aviso.
2
A este hombre lo pusieron adentro
en el fondo de la celda
un silencio en el límite
para dormir
escapulado del mundo.
3
tengo un valle estático
recortado de una oscura revista
acá todo parece arco iris
incluso la mierda seca.
4
Las moscas y los gusanos juntos
cagan
a contrapelo del viento,
amor, el, o
palabras se siempre
que aquí no dispensan.
5
otra tarde se va
hacia el fondo de un saco lívido
escupitajos inmundos
calor sin aire
ex hombres
perecidos de un vago ser
inexistentes
sin nombre
nadie los espera.
6
vegetan, esperan la onda jibosa
con los ojos descamados
distintas mioatrofias
que los confunden con el ladrillo
como ojos de papa
son cosas oscuras
cosas desnombradas
que sólo gambetean la hoja
como un reloj amarillo
de Ningunlugar.
7
mi nombre siempre ha sido una cifra
desprendido del pasillo de este purgatorio
todo aquí es todo
sé que vivo
sólo
por sístoles.
8
afuera
mi corazón miraba las estrellas
dibujaba constelaciones
renombraba su vacío
sólo una instancia
como un rollo de yerba
fumando.
9
otra tarde, ¿y van?
sólo aúllos soeces
sin respuesta
manuelas
masivas.
10
sacro azul
adoran los cuencos fugaces
creen en el cielo y lo profanan
se estremecen de pajas
manchas en la soledad de sombras
bacilan como insectos, una ramera infiltrada
que abrió un rostro
una teta
de feo espantajo
se consagra.
11
mi nombre cumplirá su cadena
de los enjaulados
aunque remonte vuelo
viviré sin sol
hasta esa noche que retorne
en sí
y me reconozca.
12
sólo un grito nativo
por un sucio Sertal
aquí se muere
la dicha es sólo una palabra.
13
el Nipón camaña
flores postizas
que no ansían la lluvia
para que el tiempo se dilate
las banderas negras
de una libertad pasada
el Nipón
se espeja
sopesa el aire
y llora.
14
los gatos en el tejado
ladronan los aspavientos
de sombras tiesas
de gusanos que se pasan
jugando a ser niños
inmundos terreos
creen no estar muertos.
15
tuve una vez a Sol
le apalabraba el cuenco
Sol aún vive
debajo de un hombre
en el destierro.
16
el reloj de arena
trae pasados de color
la cama azul
la toalla roja
un corazón que revienta
y te ocurre la jaula
que picanea en todas parte
como si fuera un juego.
17
golondrinos dispersos
el turbio sabor a yodo
un cierto verde
inmundo
suspiro por agua.
18
los cuerpos caen
dicen lo que venga
para la pausa y un adentro
camino al silencio
19
me como todo el camino
y todo se confunde
se diluye
el hombre
20
acá nadie se trae
la disnea persa
se coagulan despacio
yo no fuí
dicen que dicen
para traste del mundo.
21
infierno
gota a gota
estrujado
dormir es bendecirse
por un rato.
22
lejanía
cosas sin alma
sin rótulo
alejada del pivote.
23
fumando la noche pasa
con un sólo recuerdo
24
otros paren poluciones
en otros espacios de ni
mañana
no me recordaré.
25
la hoja mohosa
que la vieja arrastra
como si flores
que cargará al horno
el moho verde de lo marchito
en otro día de la noche
bajará la cuesta
con su nombre, muerte.
26
la navaja de filo
descenderá
para que mi labio
muerda el polvo.
ansía esa noche
un corazón en tiritas
repleta
la pausa rugosa.
27
prefiero aquel ruido de nombres
pues mañana
todo lo demás
será olvido.
28
un hombre, un nombre
que alguna vez fue
nada antes
ahora desliz de un todo.
20 de agosto de 2007 09:02
El original
El ciclo de los pájaros
(María Cristina Cambareri)
1
aquí empezaré mi jornada
en este espacio reducido
en blanco
donde el ocaso nunca llega.
2
mi nombre va hacia adentro
es la raíz de las cosas
una palabra muerta en la orilla
como dormida
de espaldas.
3
todo tiene el verde quieto
impreso, sin sombras
todo parece de luz
incluso la noche.
4
insectos se mecen juntos
se tocan
unidos por el viento
o el amor
que siempre reúne las cosas
más dispersas.
5
va la tarde
fundiéndose con cosas livianas
el espíritu del mundo
el aire cálido
los hombres
que parecen vagar por ahí
etéreos
como sin ser nombrados
por ninguno.
6
la vegetación baja y ondula
tiene escamas en mis ojos
que van miopes por la distancia.
encajan y difuminan el espacio
estos ojos raleados
por cosas que he visto en la oscuridad
cosas que perdieron su nombre
y le escapan a la muerte
desde hace tiempo
desde ninguna parte.
7
mi nombre es un número
pende con lo demás en la cúpula del cielo
empieza y termina
es la palabra
que he de vivir
solitaria
para siempre.
8
la orilla del mundo
un corazón mirando la noche
un espacio entre líneas
el nombre del cielo desnudo
y el sol distante,
como un manojo de hierba
ardiendo.
9
la tarde recién despierta
las voces del mundo
y un silencio
íntimo
es todo lo mío.
10
arcos de luz
cuencos dorados y fugaces
trazan el cielo y lo desvisten
un pájaro estremece
manchas de sol entre la sombra
insectos bailan, ramas se inclinan dulcemente
todo abre las palabras
por su seno
fecunda el espanto
y lo desangra.
11
mi nombre cumple el ciclo
de los pájaros
ha remontado vuelo
vivirá contra el sol
hasta la noche, cuando retorne
a mí
y me pertenezca.
12
nació el grito del sol
es un espacio entre letras
vive y muere
en la palabra dicha.
13
niños en el campo
de pastizales y flor roja
esperan la lluvia
y se dilata el cielo
las nubes ondean negras
una libélula pasa
niños en el campo
se reflejan
en el espeso aire
de la lluvia.
14
perros en el techo
ladran al movimiento
a las sombras inquietas
a los insectos que pasan
a los niños jugando
perros en la terraza del mundo
gritan lo muerto.
15
tuve una vez el sol
en el cuenco de las palabras.
hoy el sol es todo lo vivo
y mi nombre debajo,
el desierto.
16
niño en la arena
colores que van y vienen
una hamaca en azules
un tobogán en rojos
el corazón del niño se vierte
y discurre entre los pájaros
que picotean allí y allá
como parte del juego.
17
gorriones dispersos
todo es el sabor de la lluvia
en lo verde en lo cierto
en el mundo
corazón de agua.
18
como cae el cuerpo
dice mi nombre
hacia adentro y sin pausa
camino en silencio.
19
el camino es como todo
arriba y abajo se confunden
y confluyen
en el hombre.
20
nadie se distrae
ni se dispersa
como coágulo de espacio
soy
y me nombran
con letras de este mundo.
21
día ignífero
agotado por su centro
exprimo por los ojos
duermo en su nombre
para siempre.
22
mejana:
el espíritu de las cosas
y un nombre
quieto en su centro.
23
esperando que la noche pase
qué sola me encuentro.
24
pacen por ahí / pululan
los espacios que fui
antes
cuando no me conocía.
25
somos hojas
que el viento arrastra
somos flores
que las hormigas cargan
somos lo verde que marchita
y el día que es noche
una cuesta que baja
y después muere.
26
bajan los hilos del día
descienden
como un labio
a besar la tierra.
se hace de noche en todo
un corazón tirita
y se completa
en lo oscuro sin pausa.
27
prefiero este silencio sin nombres
hoy
cuando todo lo demás
es de noche.
28
un perro, un gato
un antes que nada
un después de todo.
Un hombre en la sombra
1
Acá empieza mi día
en esta jaula diminuta
sucia
donde la luz falta sin aviso.
2
A este hombre lo pusieron adentro
en el fondo de la celda
un silencio en el límite
para dormir
escapulado del mundo.
3
tengo un valle estático
recortado de una oscura revista
acá todo parece arco iris
incluso la mierda seca.
4
Las moscas y los gusanos juntos
cagan
a contrapelo del viento,
amor, el, o
palabras se siempre
que aquí no dispensan.
5
otra tarde se va
hacia el fondo de un saco lívido
escupitajos inmundos
calor sin aire
ex hombres
perecidos de un vago ser
inexistentes
sin nombre
nadie los espera.
6
vegetan, esperan la onda jibosa
con los ojos descamados
distintas mioatrofias
que los confunden con el ladrillo
como ojos de papa
son cosas oscuras
cosas desnombradas
que sólo gambetean la hoja
como un reloj amarillo
de Ningunlugar.
7
mi nombre siempre ha sido una cifra
desprendido del pasillo de este purgatorio
todo aquí es todo
sé que vivo
sólo
por sístoles.
8
afuera
mi corazón miraba las estrellas
dibujaba constelaciones
renombraba su vacío
sólo una instancia
como un rollo de yerba
fumando.
9
otra tarde, ¿y van?
sólo aúllos soeces
sin respuesta
manuelas
masivas.
10
sacro azul
adoran los cuencos fugaces
creen en el cielo y lo profanan
se estremecen de pajas
manchas en la soledad de sombras
bacilan como insectos, una ramera infiltrada
que abrió un rostro
una teta
de feo espantajo
se consagra.
11
mi nombre cumplirá su cadena
de los enjaulados
aunque remonte vuelo
viviré sin sol
hasta esa noche que retorne
en sí
y me reconozca.
12
sólo un grito nativo
por un sucio Sertal
aquí se muere
la dicha es sólo una palabra.
13
el Nipón camaña
flores postizas
que no ansían la lluvia
para que el tiempo se dilate
las banderas negras
de una libertad pasada
el Nipón
se espeja
sopesa el aire
y llora.
14
los gatos en el tejado
ladronan los aspavientos
de sombras tiesas
de gusanos que se pasan
jugando a ser niños
inmundos terreos
creen no estar muertos.
15
tuve una vez a Sol
le apalabraba el cuenco
Sol aún vive
debajo de un hombre
en el destierro.
16
el reloj de arena
trae pasados de color
la cama azul
la toalla roja
un corazón que revienta
y te ocurre la jaula
que picanea en todas parte
como si fuera un juego.
17
golondrinos dispersos
el turbio sabor a yodo
un cierto verde
inmundo
suspiro por agua.
18
los cuerpos caen
dicen lo que venga
para la pausa y un adentro
camino al silencio
19
me como todo el camino
y todo se confunde
se diluye
el hombre
20
acá nadie se trae
la disnea persa
se coagulan despacio
yo no fuí
dicen que dicen
para traste del mundo.
21
infierno
gota a gota
estrujado
dormir es bendecirse
por un rato.
22
lejanía
cosas sin alma
sin rótulo
alejada del pivote.
23
fumando la noche pasa
con un sólo recuerdo
24
otros paren poluciones
en otros espacios de ni
mañana
no me recordaré.
25
la hoja mohosa
que la vieja arrastra
como si flores
que cargará al horno
el moho verde de lo marchito
en otro día de la noche
bajará la cuesta
con su nombre, muerte.
26
la navaja de filo
descenderá
para que mi labio
muerda el polvo.
ansía esa noche
un corazón en tiritas
repleta
la pausa rugosa.
27
prefiero aquel ruido de nombres
pues mañana
todo lo demás
será olvido.
28
un hombre, un nombre
que alguna vez fue
nada antes
ahora desliz de un todo.
20 de agosto de 2007 09:02
El original
El ciclo de los pájaros
(María Cristina Cambareri)
1
aquí empezaré mi jornada
en este espacio reducido
en blanco
donde el ocaso nunca llega.
2
mi nombre va hacia adentro
es la raíz de las cosas
una palabra muerta en la orilla
como dormida
de espaldas.
3
todo tiene el verde quieto
impreso, sin sombras
todo parece de luz
incluso la noche.
4
insectos se mecen juntos
se tocan
unidos por el viento
o el amor
que siempre reúne las cosas
más dispersas.
5
va la tarde
fundiéndose con cosas livianas
el espíritu del mundo
el aire cálido
los hombres
que parecen vagar por ahí
etéreos
como sin ser nombrados
por ninguno.
6
la vegetación baja y ondula
tiene escamas en mis ojos
que van miopes por la distancia.
encajan y difuminan el espacio
estos ojos raleados
por cosas que he visto en la oscuridad
cosas que perdieron su nombre
y le escapan a la muerte
desde hace tiempo
desde ninguna parte.
7
mi nombre es un número
pende con lo demás en la cúpula del cielo
empieza y termina
es la palabra
que he de vivir
solitaria
para siempre.
8
la orilla del mundo
un corazón mirando la noche
un espacio entre líneas
el nombre del cielo desnudo
y el sol distante,
como un manojo de hierba
ardiendo.
9
la tarde recién despierta
las voces del mundo
y un silencio
íntimo
es todo lo mío.
10
arcos de luz
cuencos dorados y fugaces
trazan el cielo y lo desvisten
un pájaro estremece
manchas de sol entre la sombra
insectos bailan, ramas se inclinan dulcemente
todo abre las palabras
por su seno
fecunda el espanto
y lo desangra.
11
mi nombre cumple el ciclo
de los pájaros
ha remontado vuelo
vivirá contra el sol
hasta la noche, cuando retorne
a mí
y me pertenezca.
12
nació el grito del sol
es un espacio entre letras
vive y muere
en la palabra dicha.
13
niños en el campo
de pastizales y flor roja
esperan la lluvia
y se dilata el cielo
las nubes ondean negras
una libélula pasa
niños en el campo
se reflejan
en el espeso aire
de la lluvia.
14
perros en el techo
ladran al movimiento
a las sombras inquietas
a los insectos que pasan
a los niños jugando
perros en la terraza del mundo
gritan lo muerto.
15
tuve una vez el sol
en el cuenco de las palabras.
hoy el sol es todo lo vivo
y mi nombre debajo,
el desierto.
16
niño en la arena
colores que van y vienen
una hamaca en azules
un tobogán en rojos
el corazón del niño se vierte
y discurre entre los pájaros
que picotean allí y allá
como parte del juego.
17
gorriones dispersos
todo es el sabor de la lluvia
en lo verde en lo cierto
en el mundo
corazón de agua.
18
como cae el cuerpo
dice mi nombre
hacia adentro y sin pausa
camino en silencio.
19
el camino es como todo
arriba y abajo se confunden
y confluyen
en el hombre.
20
nadie se distrae
ni se dispersa
como coágulo de espacio
soy
y me nombran
con letras de este mundo.
21
día ignífero
agotado por su centro
exprimo por los ojos
duermo en su nombre
para siempre.
22
mejana:
el espíritu de las cosas
y un nombre
quieto en su centro.
23
esperando que la noche pase
qué sola me encuentro.
24
pacen por ahí / pululan
los espacios que fui
antes
cuando no me conocía.
25
somos hojas
que el viento arrastra
somos flores
que las hormigas cargan
somos lo verde que marchita
y el día que es noche
una cuesta que baja
y después muere.
26
bajan los hilos del día
descienden
como un labio
a besar la tierra.
se hace de noche en todo
un corazón tirita
y se completa
en lo oscuro sin pausa.
27
prefiero este silencio sin nombres
hoy
cuando todo lo demás
es de noche.
28
un perro, un gato
un antes que nada
un después de todo.
26 de noviembre de 2007
The Final Beep
¿Que haré con mis fantasmas cuando cuelgo el tubo?
¿Qué con mis iras cuando tu voz se disipa?
¿Estrangular a la operadora?;
¿ahorcarme con el cable espiralado?
El corte y ocupado me parecen,
inversión psicoanalógica,
al silbido de muerte de un monitor,
cuyo canalizado agónico soy yo mismo.
Los dibujos de almanaque,
no destilan la claridad de mis versos.
La distancia es infranqueable,
el camino inobjetable.
Mi estomago se resiste a la derrota.
Los perros aúllan perdidas no halladas.
Un loco me grita azafranes, diademas, yemas,
para regalarte, mimarte, contenerte.
Licuarme de soles rojos
en tu luna de ombligo.
Jugar a los besos... tan distantes.
Estoy en tu cuarto,
en tu alcoba, en tu cama, tu armario.
Veo ciego la dulzura de tus peluches;
el color de tus cremas,
la luz de tus parafinas.
Escucho los pájaros de tu ventana,
la canción de tu walkman.
Y sueño tu piel...
Pero no puedo tocarte.
Estás al otro lado del planeta...
o del espejo...
o dentro de un agujero negro.
¿Cuál es la diferencia?
Los tiempos se acaban,
mis tiempos no son lo tuyos,
primavera de cristal,
tengo un invierno esperando mi mortaja.
Ahhy, tiempos de locos diamantes;
donde creía en la diafanidad de las arterias,
la mensurabilidad de los hemisferios,
la posibilidad de una justicia.
¿Como atraparte?
Jugar a las escondidas era más dulce.
Aunque no te encontrara,
me tocarías piedra libre.
Mi tejo nunca obtendrá Visa,
para llegar a tu cielo.
Este gallito ciego
me obliga hasta gugol.
La tarjeta,
tu tarjeta, se termina,
la operadora;
en tiempo batch,
dictó su sentencia,
el sonido de tu lengua me lacera,
y mis alas se desvanecen.
Me despierto en este infierno sudaca.
Cárcel de producción.
Y mi demonio meridiano
que te sueña.
Quizá sea Tántalo
No se la omnisciencia de que dios habré ofendido.
El hambre eterna de tener,
tenerlas, tenerla, tenerte.
Estirar la mano y...
se convierta en fuego,
en amiga...
te conviertas en agua.
Atado al árbol de la realidad,
te veo surcar mi jardín,
pececita de colores.
Y al abrir los ojos,
tan sólo una ventana espejada,
que me devuelve mi existencia material.
Creo que mi infierno reside
en mi bolsillo, bolsillo proletario.
Al menos a Diógenes le tapaban el sol.
Ay! luna.
Luna no me mientas.
Decime que ese destello oscuro,
al borde de Mare Tranquilatis
es el reflejo de sus ojos;
y no un cascarudo de metal.
Desde el vidrio te veo luna.
Contame de la fragilidad de sus manos.
De la tangibilidad de su cintura.
La frescura de su boca.
La musicalidad de su dialecto.
Pronto luna
que el tiempo se acaba,
no tengo más que decir,
el eclipse se avecina,
daño cerebral irreparable,
una golondrina parte de viaje,
llevale esta gota de sangre.
2003
¿Qué con mis iras cuando tu voz se disipa?
¿Estrangular a la operadora?;
¿ahorcarme con el cable espiralado?
El corte y ocupado me parecen,
inversión psicoanalógica,
al silbido de muerte de un monitor,
cuyo canalizado agónico soy yo mismo.
Los dibujos de almanaque,
no destilan la claridad de mis versos.
La distancia es infranqueable,
el camino inobjetable.
Mi estomago se resiste a la derrota.
Los perros aúllan perdidas no halladas.
Un loco me grita azafranes, diademas, yemas,
para regalarte, mimarte, contenerte.
Licuarme de soles rojos
en tu luna de ombligo.
Jugar a los besos... tan distantes.
Estoy en tu cuarto,
en tu alcoba, en tu cama, tu armario.
Veo ciego la dulzura de tus peluches;
el color de tus cremas,
la luz de tus parafinas.
Escucho los pájaros de tu ventana,
la canción de tu walkman.
Y sueño tu piel...
Pero no puedo tocarte.
Estás al otro lado del planeta...
o del espejo...
o dentro de un agujero negro.
¿Cuál es la diferencia?
Los tiempos se acaban,
mis tiempos no son lo tuyos,
primavera de cristal,
tengo un invierno esperando mi mortaja.
Ahhy, tiempos de locos diamantes;
donde creía en la diafanidad de las arterias,
la mensurabilidad de los hemisferios,
la posibilidad de una justicia.
¿Como atraparte?
Jugar a las escondidas era más dulce.
Aunque no te encontrara,
me tocarías piedra libre.
Mi tejo nunca obtendrá Visa,
para llegar a tu cielo.
Este gallito ciego
me obliga hasta gugol.
La tarjeta,
tu tarjeta, se termina,
la operadora;
en tiempo batch,
dictó su sentencia,
el sonido de tu lengua me lacera,
y mis alas se desvanecen.
Me despierto en este infierno sudaca.
Cárcel de producción.
Y mi demonio meridiano
que te sueña.
Quizá sea Tántalo
No se la omnisciencia de que dios habré ofendido.
El hambre eterna de tener,
tenerlas, tenerla, tenerte.
Estirar la mano y...
se convierta en fuego,
en amiga...
te conviertas en agua.
Atado al árbol de la realidad,
te veo surcar mi jardín,
pececita de colores.
Y al abrir los ojos,
tan sólo una ventana espejada,
que me devuelve mi existencia material.
Creo que mi infierno reside
en mi bolsillo, bolsillo proletario.
Al menos a Diógenes le tapaban el sol.
Ay! luna.
Luna no me mientas.
Decime que ese destello oscuro,
al borde de Mare Tranquilatis
es el reflejo de sus ojos;
y no un cascarudo de metal.
Desde el vidrio te veo luna.
Contame de la fragilidad de sus manos.
De la tangibilidad de su cintura.
La frescura de su boca.
La musicalidad de su dialecto.
Pronto luna
que el tiempo se acaba,
no tengo más que decir,
el eclipse se avecina,
daño cerebral irreparable,
una golondrina parte de viaje,
llevale esta gota de sangre.
2003
10 de octubre de 2007
Pececitos de Santiago del Estero
Hay pececitos de arroyos secos,
que boquean con ojos al cielo,
esperando una gota robada.
Pececitos que nadaban lagos limpios,
algarrobos de sombra eterna.
Que salian a jugar,
a jugar con los pumas, las llamas, con el tiempo.
Pero la luna ha llorado,
la luna que ve toros,
amores silbando entre las cañas.
Vio hombres, manos de fuego,
llegar desde los llanos horizontes.
Hombres que mentían sobre una Cruz.
Hombres que pisotearon dioses y a su propio Dios.
Hombres que robaron lenguas para opacar los templos de Pachacamac.
Hombres de ojos turbios que sólo adoran a Mammon.
Pero, sólo fueron los primeros.
Vineron otros, de otros ojos, de otra lengua,
que trajeron rieles de acero inglés,
para llevarse el quebracho; el algodón y la dignidad.
Otros, a cambiar los cueros de los cepos,
vendiendo alcohol de estas propias cañas,
con su furia de Águila made in USA.
Y nadie vio la sequedad de estos valles,
nadie, que donde había bosque hoy hay desierto,
nadie, para moler el maíz de los eclipses,
que es cuando la luna llora.
Dicen que sólo ha quedado un violín,
un viejo musiquero quechua,
que sueña llevarle antenas,
libros de pantalla,
maestros dentro de una caja.
Pero no es lo que quieren los dueños de los misiles.
Ya han flagelado a tantas aldeas.
Las han tratado como a los esclavos de sus viejos campos de algodón.
Que importan los nombres.
Ellos siempre se disfrazan.
Gozaron en Auschwizt y gozan en Gaza,
gozaron en Armenia y gozan en el Turquestán,
gozaron en Gernika y gozan en Chiapas.
No, no le busques bandera,
buscale sangre en las manos,
odio en los ojos, oro en los bolsillos.
Ay, Pachamama,
que podrían hacer estos pececitos,
famélicos y olvidados de tu nombre,
mas que morirse sin haber vivido.
Ay, Inti, son tan perversos.
Los muestran como atracción de feria,
como hombres elefante,
para obligar a pagas que no han disfrutado,
para elevar un rating,
para decir quien manda.
Los pececitos saltan en los cauces de puentes rotos,
Se retuercen alrededor de su ombligo,
frente al ingenio que les ha quitado el valle.
Boquean buscando un pecho,
tan seco como ellos.
Cuando Mamaquilla mira a Santiago,
dicen los viejos quechuas,
se inundan los esteros
durante los eclipses.
2002
que boquean con ojos al cielo,
esperando una gota robada.
Pececitos que nadaban lagos limpios,
algarrobos de sombra eterna.
Que salian a jugar,
a jugar con los pumas, las llamas, con el tiempo.
Pero la luna ha llorado,
la luna que ve toros,
amores silbando entre las cañas.
Vio hombres, manos de fuego,
llegar desde los llanos horizontes.
Hombres que mentían sobre una Cruz.
Hombres que pisotearon dioses y a su propio Dios.
Hombres que robaron lenguas para opacar los templos de Pachacamac.
Hombres de ojos turbios que sólo adoran a Mammon.
Pero, sólo fueron los primeros.
Vineron otros, de otros ojos, de otra lengua,
que trajeron rieles de acero inglés,
para llevarse el quebracho; el algodón y la dignidad.
Otros, a cambiar los cueros de los cepos,
vendiendo alcohol de estas propias cañas,
con su furia de Águila made in USA.
Y nadie vio la sequedad de estos valles,
nadie, que donde había bosque hoy hay desierto,
nadie, para moler el maíz de los eclipses,
que es cuando la luna llora.
Dicen que sólo ha quedado un violín,
un viejo musiquero quechua,
que sueña llevarle antenas,
libros de pantalla,
maestros dentro de una caja.
Pero no es lo que quieren los dueños de los misiles.
Ya han flagelado a tantas aldeas.
Las han tratado como a los esclavos de sus viejos campos de algodón.
Que importan los nombres.
Ellos siempre se disfrazan.
Gozaron en Auschwizt y gozan en Gaza,
gozaron en Armenia y gozan en el Turquestán,
gozaron en Gernika y gozan en Chiapas.
No, no le busques bandera,
buscale sangre en las manos,
odio en los ojos, oro en los bolsillos.
Ay, Pachamama,
que podrían hacer estos pececitos,
famélicos y olvidados de tu nombre,
mas que morirse sin haber vivido.
Ay, Inti, son tan perversos.
Los muestran como atracción de feria,
como hombres elefante,
para obligar a pagas que no han disfrutado,
para elevar un rating,
para decir quien manda.
Los pececitos saltan en los cauces de puentes rotos,
Se retuercen alrededor de su ombligo,
frente al ingenio que les ha quitado el valle.
Boquean buscando un pecho,
tan seco como ellos.
Cuando Mamaquilla mira a Santiago,
dicen los viejos quechuas,
se inundan los esteros
durante los eclipses.
2002
Ropa sucia
1. Fondo azul
No haré nada con mis aguas cristalinas.
Aguas que apenas quiebran la luz,
sólo perturbadas por inmolaciones de cucarachas.
Puedo contemplar el fondo azul,
puro y continente,
que enmarca sus contornos.
No haré nada con las cucarachas.
Dejaré que se ahoguen de soledad.
Que nada perturbe la quietud/mortaja del agua.
2. Espuma artificial
La espuma artificial tiene propósitos definidos.
Entrometerse en las manchas de tu vida.
Esconder la gravedad de tu exhalación contaminada.
Cercar de blanduras tus pesadillas.
Mentir el contorno de un pecho.
Otra era la espuma.
Líneas yodo hacia donde termina el mundo.
Espirales vórticas alrededor de tus talones.
Lluvia sobre la espalda.
Mi espuma en tu boca encarnecida.
Descansa espuma en paz.
Sólo fue un horizonte tenue como una burbuja,
girando temblorosa en paredes frágiles.
Un arco iris de una sola tarde, circunstancial,
desbordando los límites de los estanques,
para la perpetuación de espumas.
3. Medias blancas
Alguna vez allí,
donde descansa un hueco,
hubo medias blancas.
Ropa blanca de etiqueta estrenada.
Un rojo tiñendo las rocas del sacrificio.
Blandir el puñal no asegura eternidad.
Las pirámides no impiden los vientos.
Las tormentas barren las máscaras de bronce.
Ya no quedan flores en el valle.
Tan sólo la esperanza que una luna,
(dicen las viejas al tender de noche)
blanquee la desteñida mariposa bordada.
Quizá el puñal deba buscar otra víctima.
4. Toallas desteñidas
Un sol bailando de tu cintura.
La pulsera de tu tobillo izquierdo.
Vos mar, yo tierra.
Vos sol, yo montaña.
Vos vorágine, yo calma.
Un eclipse de mal augurio.
¿Porque habernos encontrado?
¿Si te gustaba el amor bajo las estrellas,
a mí la calidez de las cavernas?
¿Si te gustaba el viento de las llanuras,
a mí la paz de las hormigas?
Preceptos destronados por un baile de ombligo,
El alma evaporada por un vuelo de paneo.
Una certeza arrebatada por un himen suicida.
Conjuro entregado a una tormenta de verano.
No volveré a la magia de las olas.
Esperaré en esta roca,
un perfume de enredaderas.
5. Sábanas rotas
No sé cuál es la danza acuática.
No sé el propósito de tu vaivén de arroyos.
Si elijo un pasado de lavandina,
borraré el contorno de mis cicatrices.
Repetir en tus bahías los ritos,
aprendidos en noches de velas rojas.
Convertirte en sirena de mis naufragios.
Volver a transformarme en antorcha,
para entregarte mi piel virgen de besos.
Volver a nacer en tus fragancias,
no me quitará la mancha del pasado.
No tengo la blancura de tu sábana.
Todo depende de la transparencia de tus sueños.
Me alumbraré en el aceite de tu lámpara.
Observaré el flamear de tu túnica
Quizá decidas bautizarme.
6. Almohada transpirada
Pesadillas de gasa.
Inconveniencias de cristal.
Sueños centrifugados,
vértigos relativistas.
No sé en que mundo amaneceré.
No sé a quien hablarle de amor.
(Expresión anodina que no figura en los tratados)
Tengo perlas guardadas,
en las palmeras de los bulevares.
Les haré caso a las señoras de la propaganda.
(Quizá si mis perlas son azules,
mejoraría el color de las escaleras)
Lavaré la almohada.
Tiene sueños transpirados.
Le han crecido viudas negras.
Mejor que esté blanca.
No sea cosa que me acompañe
al otro lado de las tuberías.
7. Corolario de Coriolis
Si tirás del tapón,
¿hacia que lado gira tu remolino?
(Medida de la distancia de nuestros azulejos)
El planeta gira, sabías.
Como tu lavarropas.
Tu reloj.
Tu ventilador de techo.
Tu disco rígido.
Las ruedas de mi bicicleta.
Las fantasías de mi calesita.
Las aspas de mi molino.
Las vueltas de mis circunloquios.
He limpiado mis viejas alforjas.
Me desnudé frente al espejo
(me trajo malas noticias,
calamidades de almanaque)
Pero, soy infantil y testarudo.
Espero golpees mi puerta,
con tu valija con ropa de entrecasa.
2003
No haré nada con mis aguas cristalinas.
Aguas que apenas quiebran la luz,
sólo perturbadas por inmolaciones de cucarachas.
Puedo contemplar el fondo azul,
puro y continente,
que enmarca sus contornos.
No haré nada con las cucarachas.
Dejaré que se ahoguen de soledad.
Que nada perturbe la quietud/mortaja del agua.
2. Espuma artificial
La espuma artificial tiene propósitos definidos.
Entrometerse en las manchas de tu vida.
Esconder la gravedad de tu exhalación contaminada.
Cercar de blanduras tus pesadillas.
Mentir el contorno de un pecho.
Otra era la espuma.
Líneas yodo hacia donde termina el mundo.
Espirales vórticas alrededor de tus talones.
Lluvia sobre la espalda.
Mi espuma en tu boca encarnecida.
Descansa espuma en paz.
Sólo fue un horizonte tenue como una burbuja,
girando temblorosa en paredes frágiles.
Un arco iris de una sola tarde, circunstancial,
desbordando los límites de los estanques,
para la perpetuación de espumas.
3. Medias blancas
Alguna vez allí,
donde descansa un hueco,
hubo medias blancas.
Ropa blanca de etiqueta estrenada.
Un rojo tiñendo las rocas del sacrificio.
Blandir el puñal no asegura eternidad.
Las pirámides no impiden los vientos.
Las tormentas barren las máscaras de bronce.
Ya no quedan flores en el valle.
Tan sólo la esperanza que una luna,
(dicen las viejas al tender de noche)
blanquee la desteñida mariposa bordada.
Quizá el puñal deba buscar otra víctima.
4. Toallas desteñidas
Un sol bailando de tu cintura.
La pulsera de tu tobillo izquierdo.
Vos mar, yo tierra.
Vos sol, yo montaña.
Vos vorágine, yo calma.
Un eclipse de mal augurio.
¿Porque habernos encontrado?
¿Si te gustaba el amor bajo las estrellas,
a mí la calidez de las cavernas?
¿Si te gustaba el viento de las llanuras,
a mí la paz de las hormigas?
Preceptos destronados por un baile de ombligo,
El alma evaporada por un vuelo de paneo.
Una certeza arrebatada por un himen suicida.
Conjuro entregado a una tormenta de verano.
No volveré a la magia de las olas.
Esperaré en esta roca,
un perfume de enredaderas.
5. Sábanas rotas
No sé cuál es la danza acuática.
No sé el propósito de tu vaivén de arroyos.
Si elijo un pasado de lavandina,
borraré el contorno de mis cicatrices.
Repetir en tus bahías los ritos,
aprendidos en noches de velas rojas.
Convertirte en sirena de mis naufragios.
Volver a transformarme en antorcha,
para entregarte mi piel virgen de besos.
Volver a nacer en tus fragancias,
no me quitará la mancha del pasado.
No tengo la blancura de tu sábana.
Todo depende de la transparencia de tus sueños.
Me alumbraré en el aceite de tu lámpara.
Observaré el flamear de tu túnica
Quizá decidas bautizarme.
6. Almohada transpirada
Pesadillas de gasa.
Inconveniencias de cristal.
Sueños centrifugados,
vértigos relativistas.
No sé en que mundo amaneceré.
No sé a quien hablarle de amor.
(Expresión anodina que no figura en los tratados)
Tengo perlas guardadas,
en las palmeras de los bulevares.
Les haré caso a las señoras de la propaganda.
(Quizá si mis perlas son azules,
mejoraría el color de las escaleras)
Lavaré la almohada.
Tiene sueños transpirados.
Le han crecido viudas negras.
Mejor que esté blanca.
No sea cosa que me acompañe
al otro lado de las tuberías.
7. Corolario de Coriolis
Si tirás del tapón,
¿hacia que lado gira tu remolino?
(Medida de la distancia de nuestros azulejos)
El planeta gira, sabías.
Como tu lavarropas.
Tu reloj.
Tu ventilador de techo.
Tu disco rígido.
Las ruedas de mi bicicleta.
Las fantasías de mi calesita.
Las aspas de mi molino.
Las vueltas de mis circunloquios.
He limpiado mis viejas alforjas.
Me desnudé frente al espejo
(me trajo malas noticias,
calamidades de almanaque)
Pero, soy infantil y testarudo.
Espero golpees mi puerta,
con tu valija con ropa de entrecasa.
2003
5 de octubre de 2007
Dioses Insepultos
Dioses Insepultos
La gramínea llanura,
amanece detrás del molino
viejo,
seco,
oxidado,
que sin Quijote,
guarda la paz.
La paz...
La paz arrancada
por los alambrados,
los tanques australianos,
y los ferrocarriles ingleses.
Arrojando a los dueños del suelo
al hambre del verbo.
Para no saber que significa la tierra,
olvidar los nombres de los dioses.
¿Será por eso que las laderas del Aconcagua
crujen en ciertas lunas?
¿Serán los cadáveres insepultos
de Quetzalcóatl, Itzamná y Viracocha
que exigen el sacrificio de sangre no bebida?
¿Será que nosotros,
los invasores famélicos;
traídos en los barcos,
que hemos olvidado a nuestros duendes,
escondidos en los dólmenes;
quizá aprendamos el significado
de los vientos de este humus,
negado,
también,
a nosotros mismos?
Los girasoles ordenados
como falange angélica,
pronuncian los nombres
de las hadas ranqueles.
Esta Pampa.
Esta Pampa se revela
al cortejo mortuorio
de los ñandúes exiliados.
Y le crecerán las venas,
luego del granizo.
Le subirán los arroyos
hasta que este Salado,
Fénix informe,
anuncie su estampida necesaria.
Para lavar la sangre
de los expoliados.
2005
La gramínea llanura,
amanece detrás del molino
viejo,
seco,
oxidado,
que sin Quijote,
guarda la paz.
La paz...
La paz arrancada
por los alambrados,
los tanques australianos,
y los ferrocarriles ingleses.
Arrojando a los dueños del suelo
al hambre del verbo.
Para no saber que significa la tierra,
olvidar los nombres de los dioses.
¿Será por eso que las laderas del Aconcagua
crujen en ciertas lunas?
¿Serán los cadáveres insepultos
de Quetzalcóatl, Itzamná y Viracocha
que exigen el sacrificio de sangre no bebida?
¿Será que nosotros,
los invasores famélicos;
traídos en los barcos,
que hemos olvidado a nuestros duendes,
escondidos en los dólmenes;
quizá aprendamos el significado
de los vientos de este humus,
negado,
también,
a nosotros mismos?
Los girasoles ordenados
como falange angélica,
pronuncian los nombres
de las hadas ranqueles.
Esta Pampa.
Esta Pampa se revela
al cortejo mortuorio
de los ñandúes exiliados.
Y le crecerán las venas,
luego del granizo.
Le subirán los arroyos
hasta que este Salado,
Fénix informe,
anuncie su estampida necesaria.
Para lavar la sangre
de los expoliados.
2005
4 de octubre de 2007
Ella escarbó la tierra.
Ella escarbó la tierra,
bajo la lluvia de sus lágrimas,
durante un cuarto menguante.
Arrojó los floreros,
rompió el retrato,
partió la laja,
y clavó las uñas,
en la tierra removida.
El paredón sur le devolvía el eco,
de su llanto
y el sonido de madera quebrada.
Lo acurrucó,
lo peinó,
le limpio la barba,
y no le importó que no oliera a Musk.
Pero él,
no le sonrió,
no le pronunció suspiros,
ni cálidos exabruptos.
Cansada de ofrecerle los pechos,
sus arrullos y su saliva,
se dio por enterada de su muerte,
y se abrió las venas con el crucifijo.
2001
bajo la lluvia de sus lágrimas,
durante un cuarto menguante.
Arrojó los floreros,
rompió el retrato,
partió la laja,
y clavó las uñas,
en la tierra removida.
El paredón sur le devolvía el eco,
de su llanto
y el sonido de madera quebrada.
Lo acurrucó,
lo peinó,
le limpio la barba,
y no le importó que no oliera a Musk.
Pero él,
no le sonrió,
no le pronunció suspiros,
ni cálidos exabruptos.
Cansada de ofrecerle los pechos,
sus arrullos y su saliva,
se dio por enterada de su muerte,
y se abrió las venas con el crucifijo.
2001
Final feliz
Final feliz
Me gustan los deslices
con finales felices.
Sin dragones,
ni pelotones,
Sirenas con espada
o brujas de mermelada.
No, la vida no rima,
con un vestido de tenue gasa;
mejor un siete bravo.
Ahora es diferente.
Chicas de uniforme
te clarkean los temores,
te overlockean los sueños,
te bypassean el cansancio.
Los principes están devaluados.
Tanto mejor.
Que vengan las teleprincesas
que no tejen bufandas.
No estamos solos,
parece,
para darle cuerda a los relojes.
Porque ya es hora
de agendar el pasado.
2007
Me gustan los deslices
con finales felices.
Sin dragones,
ni pelotones,
Sirenas con espada
o brujas de mermelada.
No, la vida no rima,
con un vestido de tenue gasa;
mejor un siete bravo.
Ahora es diferente.
Chicas de uniforme
te clarkean los temores,
te overlockean los sueños,
te bypassean el cansancio.
Los principes están devaluados.
Tanto mejor.
Que vengan las teleprincesas
que no tejen bufandas.
No estamos solos,
parece,
para darle cuerda a los relojes.
Porque ya es hora
de agendar el pasado.
2007
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