1 de noviembre de 2008

Frescura

¡Sonreí!,
Que no te roben la alegría, esos,
que sólo escuchan bips,
que sólo tocan teclas,
que sólo miran papeles.

¡Soña!,
Que no te quiten la frescura, esos,
que sólo creen en Mammón,
que sólo piensan en Dólar,
que sólo hablan de Tarjetas.

Esos,
no leen curriculums,
de quienes ansían ser felices,
y pueden irse volando tras una nube,
¡ Es absolutamente ineficiente!

Esos.
Terminan buscando cuerpos,
desechando almas.
Admirando sarcasmos,
despreciando verdades.
Elevando a Maquiavelo,
arrastrando al Quijote.

¡ Que no te venzan!.

Que no se vea en tus ojos claros,
la duda de tu destino,
el enojo de tu presente.

¡ Que no te quiebren!.

Que no se oiga de tus labios tibios,
la desazón de tu vientre,
en palabras deformes.

Mas bien, diría.
Levantá la frente,
erguí los pechos,
apretá los puños.

Para ver el cielo,
para esperar príncipes,
para empuñar rosas.

Y no es por vos, que aún,
desbordás adrenalina,
dibujás corazones,
perfumás de estrógeno,
escribís afirmaciones.

Mas bien, por nosotros, que,
nos quebraron la espalda,
nos borraron el futuro,
nos quitaron la esperanza.

Que buscamos túneles oscuros,
donde gritar el fracaso.
Paredes sucias,
donde golpear la impotencia.
Neones extraños,
donde mendigar lujuria.

Ahora,
¡Clamamos tu Venganza!

Que no es de sangre violenta,
que no es de verbo furioso,
sino de Sonrisa y Frescura.

Sonreí y refrescanos el alma.


1998

31 de octubre de 2008

Monólogo de Ares

Monólogo de Ares

No se como aparecí en este territorio,
en este tiempo,
en esta forma.
Es que a veces me duermo de abulia
y no despierto hasta que no se me invoque.

Otros eran los tiempos
en que el olor de la sangre
y la grasa de cien bueyes
subían a mi encuentro,
esperando mi sostén,
blandiendo picas,
tensando arcos,
lustrando escudos.

He asistido a los más grandes genocidas,
orgullo de mi mano.
He conducido a Alejandro,
Julio Cesar, Napoleón.
Soplé secretos a Aníbal,
Gengis Khan, Shaka Zulu.
Algunos me han contestado con honor,
otros con escarnio.

Pero a todos llevé,
como niños,
de mi dura mano,
cruzando desiertos,
hundiendo naves,
devastando ciudades.
Matando enemigos,
torturando a indefensos,
destrozando los cráneos de sus hijos,
violando a sus hijas.

¡Ah, el sublime oficio del guerrero!

Ellos siempre tienen su excusa de sangre,
yo mi beneplácito.
Honores de reinas raptadas,
expansión de fronteras,
disputas comerciales,
estúpidas divisas,
razas superiores.

Siempre han encontrado al hereje,
el impío,
el invasor,
el apátrida,
el conspirador,
el infiltrado.

Pero es en este tiempo de contradicciones
que he encontrado mis mejores acólitos,
que han llevado mi mensaje y mi estirpe
hasta el lugar más oscuro de la historia,
que es donde me place solazarme.

Me han ofrecido las mejores hecatombes.

He despertado temprano,
en este tiempo,
con el agradable olor
de sus cuerpos mórbidos y carcomidos,
en las trincheras del Verdum,
los pulmones abiertos sobre el Río de la Plata.

Han elevado sus piras,
llevándome el humo del sacrificio de víctimas,
de las chimeneas de Auschwizt,
de los huesos disipados en Hiroshima.

En verdad no me faltan sacerdotes.
Que blandan pica o bayoneta.
Puñales o espadas.
Fusiles o radares.

Siempre quitando a los imberbes de sus cunas,
prometiéndoles reinos o gloria,
oro o vaginas,
miedo o fusilamiento.
Dándoles dulce vino para doblegar los valles del Tigris,
cocaína para arrasar el delta del Mekong.
Sacrificando doncellas en la hoguera de Ruán,
en la piedra de Tenochtitlan.

Allí los veo.
Cortando orejas en el Monte de los Olivos,
bendiciendo Kamikases en el Ocaso Celeste,
repartiendo rosarios plásticos en la niebla malvinense.

Ellos,
que descansan hasta el próximo exterminio,
en los Coliseos, Las Tiendas, Los Templos,
Los Capitolios, Los Castillos.
Detrás de las Murallas,
debajo de los Búnkers,
dentro de Wall Street.

Los veo, furiosos,
empuñando las riendas,
arrastrando cuerpos alrededor de las ciudadelas,
cocinando de picana sobre los flejes.

Los veo, a veces héroes,
primero en la línea,
otras cobardes detrás de sus anteojos oscuros.
Pero siempre despiadados,
portadores de iniquidad,
llanto, luto y miseria.

Doblando su rodilla ante reyes,
inquisidores, economistas,
para someter a súbditos,
esclavos, pueblos y ghetos.

Siempre tendré víctimas propicias,
cada vez que nazcan hombres
que en lugar de alma y cerebro,
sólo tengan resentimientos y médula espinal.

2001

30 de octubre de 2008

Leo

Le estalló el sol en las manos,
y no pudo verlo,
la noche lo robó,
cuando su propia luz lo cegaba.

Buscando luz, éxtasis, paz,
hallo humo, golpes, flash.
Adelantó el reloj miles de horas,
y fue al encuentro del tiempo.

Entendió el universo,
las nieves, las aguas, el cielo.
No pudo al cemento, las gomas, el suelo.

Al ver que su gemela se esfumaba,
en los desiertos de sus sabanas,
descubrió un abismo hueco.
Por eso se fue a dormir,
pues estaba cansado.

Escuchó muchas voces,
hombres, Lucifer, Dios,
santos, brujas, cualquieras,
no escuchó, ¡Papá!,
que tanto deseaba.

Despidió a quienes lo ataban,
rogó perdón a quien más amaba.

Dejo el lápiz,
giró la espalda,
estiró su mano,
para alcanzar a su Hada.


1990

29 de octubre de 2008

Vade retro

Ahora,
que mi cuerpo sólo se mantiene erguido por el cayado,
que mis ojos apenas distinguen el camino del horizonte,
vengaré las sombras.

Ahora,
dejaré las fuerzas de la noche.

Ciertamente,
ya había abjurado de la espada,
la frontera y las estúpidas banderas.

Pero ahora,
que las canas invaden mis cejas;
escupo y golpeo
con mis huesos cansados,
lo que antes me pareció blanco e inocuo.

Porque los niños siguen muriendo de hambre,
mientras ellos se oponen al aborto
y sus aguas bendicen a los ejercitos de ocupación.

Porque a los desahusiados les niegan la eutanasia
mientras compran acciones de las farmacéuticas.

He descubierto,
demasiado viejo,
que quienes mas hablan de la luz,
son portadores de la sombra, el miedo y la muerte.

Es hora de exponer mis huesos,
exterminar el vicio,
dejar mi pusilánime soledad,
y escupir sobre toda religión.

2008

28 de octubre de 2008

Fósforos

Fósforos

Veo una destellante imagen azul detrás del negro abismo de silencio.
Las sombras se acomodan, se equilibran.
Había tan solo soledad.
Olor a azufre.
Nada.

Imagino manos pletóricas de cielos, placeres, éxtasis, planes, triunfos.
La verdad suplantada por juegos de traiciones.
No hay apropio de panes.
Sabor a condena.
Miseria.

Descubro labios en la cálida textura eréctil de frutillas de miel.
Despierto en angustia de hiel en páramo de agujas.
Hay una espera desesperada.
Ruido de monedas.
Lágrimas.

Conozco un cuenco caliente destino ineluctable de simiente ardiente.
Acuso un ataque de pánico de palabras huecas
Un mutismo de pudor desmesurado.
Verla de lejos.
Adiós.

Alumbro una esperanza de amaneceres fulgurantes en montañas vencidas
Encuentro un cuerpo mórbido de anquilosadas cobardías.
Una tenaz envidia de lucros ajenos.
Manos sin pieles.
Ausencia.

Crepitan las palabras en arterias de tinta articuladas en falanges hirvientes.
Decae el impulso trastocado en verbo silente.
Una angustia de comunicar afectos.
Cartas rotas de vergüenza.
Anónimas.



1997

27 de octubre de 2008

Murmullo de vértebras

Cierto,
hemos mordido manzanas,
para preguntarnos que somos.
Le hemos puesto nombre a cada cosa,
para olvidarnos de las cavernas.

Será por eso, creo,
que se me olvida del alfabeto,
cuando escucho los murmullos
de tus vértebras.
Articular verso, imposible,
debajo de tu juego de falanges.

Me creeré omnisciente.
Tonta ilusión para saber tus hormonas.
Te crearé en cada papel infinito.
Haré Moebius de tus pliegues.

No entenderé la caída.
No sabré ser Hefesto ni Lucifer.

Porque habré trocado mi vacío,
en la vastedad de tu vientre.

Me han dicho de algunos domingos,
diarios golpeando las ventanas,
barriletes colgando de los campanarios,
las radios atenazadas en algún clásico.

Sufre más el ciego que ha conocido a Picasso.

Busco tu sábana,
para manchar de café con leche.
Tu boca con sabor a recién despierta.
Tu pies con dolor a pasos por dar..

Tu soledad no es la mía.
Mi plenitud quizá no sea libro de tu museo.

¿Como explicarte?
El éxtasis de morder los dedos de tus pies.
Y un orgasmo que puede esperar,
la huida de los gatos de la vecina de enfrente.

Recuperar en tu cintura el resto de mi historia.
Asincronía de palpitaciones.

Morir de tu lluvia.
No es letargo.
Es agonía de éxtasis.

Morder de tus cabellos.
Aunque sea mi último suspiro.


2004

Guardate tu pancho

¿Que querés?
¿decirme que la vida es bella?
Deciselo a la frialdad de los cartones sábana.
A las hermosas lajas colchón de Retiro.

Guardate tu pancho.
Tu desayuno de un sólo dìa.

Ya no me hace falta.
Acá no nos hace falta nada.
El galpón nos da refugio.
Las bolsitas sensaciones.
La calle escuela.

Siempre lo mismo.
Creyendo que esas crucecitas,
colgadas torpemente de sus cuellos,
nos rescatará de no sé que.
Para que vos merezcas un cielo,
de diarios limpios.
¿Que te lo hace pensar?

Somos piedras de alcantarilla.
Nadie recuerda si alguna vez fue bebe.
Dejanos en paz.
Dejá nuestra cara sucia.
Nuestro cigarrillo.
Nuestras estampitas.
Nuestro hambre.

No te preocupes.
Nuestros pies son ágiles.
Cuando nos ataque el hambre.
Sabremos que hacer.

No tengas dudas.
Sos vos quien necesita de nosotros.

2001

26 de octubre de 2008

Tren perdido

Estuve, casi, por subir al tren,
las cadenas apenas se movían,
pero temí manchar mis zapatos
con los vacíos de un reloj,
y arrancó llevándose mis sueños.

Estuve, casi, por gozar de la vida.
Ella tenía una vulva batiente,
y su ritmo de vapor encendido.
Mucho vértigo.
Y se marchó llevándoseme dos hijos.

No puedo quejarme...
o sí, puedo, pero no debo,
los durmientes fueron mis huesos.

Quizá la noche
que siempre se apiada
traiga de regreso
un cuarto de mis genes
y pueda abrazarlos.


2008

19 de octubre de 2008

Números huecos

En la vidriera hay un gordo
con un habano, un Rolex y una mina
desmechada o despechada
o despeinada o desmallada, no sé.
Guardate el habano y el flor de relosss.
La mina, si fuma habanos lo tendría que pensar.

Pero mis amigas, de las otras,
que se lo hacen a su naboleti sin lotoquinesis,
saben que me van más un par de pupilas
que ocho kilos de tetas.

10 dígitos, justo igual que los de mis manos,
que te dividen, te restan, te mutilan,
te ortonormalizan, te declinan.
Sos de arriba o sos de abajo.
Marca de sumisión o sodomización.
Tener o no tener, dijo, Shakestamo.

Con 10 palos,
¿cuántos sándwiches de salame
se le podrían dar a los pibes
que revuelven los contenedores de Macri
en busca de Milkas vencidos
ya mordisqueados por los Rottweilers
cuyos dueños piensan que el colesterol
les puede hacer daño?

Digo, porque si te lo regalan,
sin obligación de compra,
debe ser porque sobra
y si sobra es porque alguno los afanó.

Algo así como:
fume que es perjudicial para la salud.
Ah, claro, no puedo llegar tarde,
mis zapatillas apuran,
otra marquesina.

Dos números para localizarme en el mapa,
tres en el universo,
cuatro en el espacio-tiempo.
El índice Dow Jones me deja sin palabras.
"lalalí io iiio aiaiaaiiiioia" diría don Vicente.

El panóptico viene con el billete de One Dollar.
Y yo con ganas de gritar.
Porque gritamos los impotentes, digo,
quienes no podemos agarrar,
deficiencia de adrenalina
antes que de testosterona,
un palo para mostrarnos al mundo,
por lo que los dueños de los verdes terminan empalándonos como inmundos.
Ni Greenpeace, Tarzán, ni Shaka Zulu nos salva.

Los Mayas y los Aztecas, dicen,
fueron primeros en llegar a una verdad
el cero. La nada.
Sólo si la nada te divide llegás a ser infinito.
No, nada de metafísica.
Esa psicosis, por Zeus, ya fue.
Es que me vengo a enterar,
y mierda que tarde,
que lo absolutamente grande
está en la pequeñez de un parpadeo.

Como la aprobada paranoica hipocresia social:
si me llevo a una nena de 12 años a mi casa, para darle de comer y una educación, seré acusado de paidofilia y estrupro. Pero si cierro los ojos y la nena, que ya muestra sus tetitas, es abducida a un bunker proxeneta, nadie objetará, porque nadie lo verá, el summum de la felicidad ciudadana, que yo me olvide de los libros, ollas, sartenes y Blanca Cotta y desarme su cuerpito amenarcado.

Como dijo aquel anciano:
"el camino mas largo comienza por el primer paso"

Quizá esta suerte de huecos inconexos
pertenezcan al dominio de alguna función trascendente
y este interruptus signifique algo.

2008

6 de octubre de 2008

Maga de Munro

Bajo el adormilante sonido de los telares de Munro,
cuentan que nació una Rosa,
allá, hace un tiempo.

Según parece,
(no soy quien para desmentirlo)
la niña nació al revés;
y con el esternón abierto
de modo que siempre andaba
con el corazón al aire
y el alma desnuda.

La echaron del Colón;
porque no paraba de volar entre las tramoyas.
Probaron con el piano,
pero se ponía a charlar con Wolfy.

Claro, luego vinieron los 60
y los deseos lilas de conversar con los gatos.

En una era de fuego,
de la mano de un cierto barbudo,
bajó a una de las Pléyades
y no contenta con ello,
a un varón terrestre.

Fue cuando,
(fuente no del todo exacta,
a causa de una intoxicación
con sopa de zapallo)
decidió ver al mundo a través de un Ojo de Buey,
descubrió el verde.
Y le nacieron
duendes en los dedos,
árboles azules,
veredas infinitas.

Producto de un éxtasis de luna,
una noche se olvidó de cerrar las ventanas;
y le entraron espiralados
que le invadieron el quincho
y le gastaban los fósforos.

Dado que ya tenía plumas,
se convirtió en gallina,
y bajo su cálido regazo,
se dedicó a restaurar alas rotas.

¿Futuristas, Dadaistas, Ultraistas,Creacionistas?..
No señor, nada de eso, Bukistas,
si hasta tenían manifiesto, ¡caramba!

Una tarde,
por andar volando sin aeróstato,
se enredó en una red redosa, bluosa y cianosa,
sus dedos cruzaron los mares,
y los salones virtuales conocieron la gracia de su tutú

Hace unos días,
(los supe entre el llanto ahogado de la Negra),
como sus Flecha juveniles,
gastado de trajín y préstamo sin vuelta,
su corazón se desflecó,
sus brazos descansarán
y su esencia terrenal
dormirá junto a Casandra.

Viernes, 08 de agosto de 2008

Tenés

Tenés

A Rosa

Tenés una paz etérea,
un cuerpo frágil; casi imperceptible.
Tenés una fuerza intensa,
un espíritu calmo, casi inflamado.

Tenés un nombre simple,
un cristal de pétalos, casi aromático.
Y yo, herido de mis caídas,
con las manos vacías, sin saber si tengo.

Te siento pasar suave,
con paso cadente, casi un vuelo de ángel.
Te siento hablar tibia,
con verbo firme, casi una arenga vital.

Te siento pensar sabia;
con palabras pastel, casi una oración.
Y yo, con el corazón partido;
los ojos dolidos; sin saber si siento.

No existen las hojas de otoño,
en tu eterna juventud; casi infantil,
no existe el tiempo;
con tu serena belleza, casi virginal.

No existe el consumo,
en tu refugio de luna, casi un edén.
Y yo, inestable, indeciso,
sin un regazo de cobijo; sin saber si existe.

¡Ay! Que no puedo escapar,
de mi cárcel de sentimientos.
¡Ay! Que no sé a quien amo,
quien compañero o amigo.
¡Ay! Que al morir el amor que me cegaba,
no sé si decir un simple: ¡Te quiero!

1996

El problema es tener amigos

El problema es tener amigos.

Y los amigos, como los rios,
terminan defluando mares.

Yo, por ejemplo,
tomaba mate y sopa de zapallo.
Tenía frío y no me sobraban monedas.
Pero esa amiga estaba allí.

A veces, como los volcanes,
las venas exbroptan truendes,
y los amigos siedran la buerta
em suabe silensio de bantuflas.

Yo tenía una rayuela llena de gatos
que se colgó, sin aviso,
de un cometa rumbo a Limuria.

Como decir entonces
de los participios partidos
la circunstancia de un adverbio
la quietud de un verbo
la vaciedad de un nombre.

Quise llorar las cenizas de los pájaros,
pero ni pude montar aquel viejo parapente que colgaba detras del espejo junto a esas florcitas de sintético por encima de la canilla.

Es cierto.
Los panqueques nunca saberán lo mismo.

5 de octubre de 2008 21:02

15 de mayo de 2008

Caramelo

Miércoles

El envoltorio no disipa tu dulzura.
No te puedo ver, pero te puedo imaginar.
Ya te he gustado
(desplazamiento de sentidos)
en otras latitudes, cinturas, encajes y bibliotecas.
Mi lengua ha conocido otros ácidos, dulzuras y mieles.

Esperaré hasta el momento adecuado,
aunque nunca llegue,
pero la expectativa es señal de vida.

Esperaré para gustarte, chuparte, saborearte, morderte, licuarte.
Dejemos ya a Girondo
Aún no,
primero mis yemas
sobre las leyendas de tu envoltura.

Jueves

Ese plato vacío es señal de una ausencia.
He resistido los vendavales.
(Vendavales espejismo desde mi vientre, mi piel y mi tiempo)

Para que me muestres tu frescos colores.
Es probable sí, que el hambre me haga disfrutarte mejor.
Casi siento rebalsar mi saliva por las comisuras.

Los cuchillos descansan,
por fin,
de mi furia.
para no ser enterrado fuera del pueblo,
en un sepulcro sin nombre.

Entra un rayo de sol,
mis labios se relamen de tu dulzura.

Viernes

Aunque te multipliques mil veces.
Sólo te quiero de una.
Están tan llenos las carameleras de los quioscos,
como los burdeles de prostitutas.
Romperé el cristal de tu contorno,
con la punta de mi lengua,
única forma de tener la fruta.
Flotan mis medias cansadas.
Quisiera estar rozando otro algodón.

Sábado

He regalado un clon.
Castigo de mal compañero.
Antígona no conoció a Himeneo,
su amor no llegó a amante,
la seda destinada a su boda,
rondó su cuello.
Su primo se atravesó las costillas,
la besó de su sangre.
La única que conoció el Tálamo.
Mi clon es de otro azúcar,
por suerte no conoce de estirpes.
Se abren las puertas,
te sigo guardando cerca del corazón.

Sábado

Un mensaje compite con tu textura de limón.
Un número oculta la transmutación del pan.
Una luz no oculta la sensación de celda.

Mi mano golpeando la rabia,
el hambre golpeando a la puerta.
El caramelo sobre la mesa.
Libros de esperanza.
Que Zaratrusta se calle,
no me importa si Dios ha muerto.
Quiero un pasaje de avión.

Domingo

Un ataque de ansiedad,
relojes que marchan,
campanillas que no suenan,
otro café
hipotensión, hipoglucemia, hipoacusia,
complejo de hipocampo.

Ah, al fin, empacho de caramelos,
que viajan por el espacio,
descienden por el palo de la esquina,
que se enroscan, marean, suben por el rulo del teléfono.
Túnel del tiempo,
escuchar dos palabras luego de dos décadas.
Tanta espera anquilosa los oídos.

Una tacita de manzanilla, ron y miel,
para que Fausto firme,
entregue su sangre sin polémicas
con un lacre de caramelo.

Lunes

Es tanto el despelote.
Tanta la disipación de mis neuronas.
Tanto los calambres de mis músculos.
Tantas las horas desbordadas de mi agenda.
Tantas las contradicciones de mi boca.

Falta tanto para tenerte.
Es probable que Arcor quiebre.
No sé si mis huesos soporten.

Dulce caramelo,
¿porque señal de Venus,
no puedo encontrarte?.
Quizá, te haya sorbido en sueños.

2003


2 de enero de 2008

Plagio y tema

El Plagio

Un hombre en la sombra

1
Acá empieza mi día
en esta jaula diminuta
sucia
donde la luz falta sin aviso.

2
A este hombre lo pusieron adentro
en el fondo de la celda
un silencio en el límite
para dormir
escapulado del mundo.

3
tengo un valle estático
recortado de una oscura revista
acá todo parece arco iris
incluso la mierda seca.


4
Las moscas y los gusanos juntos
cagan
a contrapelo del viento,
amor, el, o
palabras se siempre
que aquí no dispensan.

5
otra tarde se va
hacia el fondo de un saco lívido
escupitajos inmundos
calor sin aire
ex hombres
perecidos de un vago ser
inexistentes
sin nombre
nadie los espera.

6
vegetan, esperan la onda jibosa
con los ojos descamados
distintas mioatrofias
que los confunden con el ladrillo
como ojos de papa
son cosas oscuras
cosas desnombradas
que sólo gambetean la hoja
como un reloj amarillo
de Ningunlugar.

7
mi nombre siempre ha sido una cifra
desprendido del pasillo de este purgatorio
todo aquí es todo
sé que vivo
sólo
por sístoles.

8
afuera
mi corazón miraba las estrellas
dibujaba constelaciones
renombraba su vacío
sólo una instancia
como un rollo de yerba
fumando.

9
otra tarde, ¿y van?
sólo aúllos soeces
sin respuesta
manuelas
masivas.

10
sacro azul
adoran los cuencos fugaces
creen en el cielo y lo profanan
se estremecen de pajas
manchas en la soledad de sombras
bacilan como insectos, una ramera infiltrada
que abrió un rostro
una teta
de feo espantajo
se consagra.

11
mi nombre cumplirá su cadena
de los enjaulados
aunque remonte vuelo
viviré sin sol
hasta esa noche que retorne
en sí
y me reconozca.

12
sólo un grito nativo
por un sucio Sertal
aquí se muere
la dicha es sólo una palabra.

13
el Nipón camaña
flores postizas
que no ansían la lluvia
para que el tiempo se dilate
las banderas negras
de una libertad pasada
el Nipón
se espeja
sopesa el aire
y llora.

14
los gatos en el tejado
ladronan los aspavientos
de sombras tiesas
de gusanos que se pasan
jugando a ser niños
inmundos terreos
creen no estar muertos.

15
tuve una vez a Sol
le apalabraba el cuenco
Sol aún vive
debajo de un hombre
en el destierro.

16
el reloj de arena
trae pasados de color
la cama azul
la toalla roja
un corazón que revienta
y te ocurre la jaula
que picanea en todas parte
como si fuera un juego.

17
golondrinos dispersos
el turbio sabor a yodo
un cierto verde
inmundo
suspiro por agua.

18
los cuerpos caen
dicen lo que venga
para la pausa y un adentro
camino al silencio

19
me como todo el camino
y todo se confunde
se diluye
el hombre

20
acá nadie se trae
la disnea persa
se coagulan despacio
yo no fuí
dicen que dicen
para traste del mundo.

21
infierno
gota a gota
estrujado
dormir es bendecirse
por un rato.

22
lejanía
cosas sin alma
sin rótulo
alejada del pivote.

23
fumando la noche pasa
con un sólo recuerdo

24
otros paren poluciones
en otros espacios de ni
mañana
no me recordaré.

25
la hoja mohosa
que la vieja arrastra
como si flores
que cargará al horno
el moho verde de lo marchito
en otro día de la noche
bajará la cuesta
con su nombre, muerte.

26
la navaja de filo
descenderá
para que mi labio
muerda el polvo.
ansía esa noche
un corazón en tiritas
repleta
la pausa rugosa.

27
prefiero aquel ruido de nombres
pues mañana
todo lo demás
será olvido.

28
un hombre, un nombre
que alguna vez fue
nada antes
ahora desliz de un todo.
20 de agosto de 2007 09:02




El original

El ciclo de los pájaros
(María Cristina Cambareri)


1
aquí empezaré mi jornada
en este espacio reducido
en blanco
donde el ocaso nunca llega.

2
mi nombre va hacia adentro
es la raíz de las cosas
una palabra muerta en la orilla
como dormida
de espaldas.

3
todo tiene el verde quieto
impreso, sin sombras
todo parece de luz
incluso la noche.

4
insectos se mecen juntos
se tocan
unidos por el viento
o el amor
que siempre reúne las cosas
más dispersas.

5
va la tarde
fundiéndose con cosas livianas
el espíritu del mundo
el aire cálido
los hombres
que parecen vagar por ahí
etéreos
como sin ser nombrados
por ninguno.

6
la vegetación baja y ondula
tiene escamas en mis ojos
que van miopes por la distancia.
encajan y difuminan el espacio
estos ojos raleados
por cosas que he visto en la oscuridad
cosas que perdieron su nombre
y le escapan a la muerte
desde hace tiempo
desde ninguna parte.

7
mi nombre es un número
pende con lo demás en la cúpula del cielo
empieza y termina
es la palabra
que he de vivir
solitaria
para siempre.

8
la orilla del mundo
un corazón mirando la noche
un espacio entre líneas
el nombre del cielo desnudo
y el sol distante,
como un manojo de hierba
ardiendo.

9
la tarde recién despierta
las voces del mundo
y un silencio
íntimo
es todo lo mío.

10
arcos de luz
cuencos dorados y fugaces
trazan el cielo y lo desvisten
un pájaro estremece
manchas de sol entre la sombra
insectos bailan, ramas se inclinan dulcemente
todo abre las palabras
por su seno
fecunda el espanto
y lo desangra.

11
mi nombre cumple el ciclo
de los pájaros
ha remontado vuelo
vivirá contra el sol
hasta la noche, cuando retorne
a mí
y me pertenezca.

12
nació el grito del sol
es un espacio entre letras
vive y muere
en la palabra dicha.

13
niños en el campo
de pastizales y flor roja
esperan la lluvia
y se dilata el cielo
las nubes ondean negras
una libélula pasa

niños en el campo
se reflejan
en el espeso aire
de la lluvia.

14
perros en el techo
ladran al movimiento
a las sombras inquietas
a los insectos que pasan
a los niños jugando

perros en la terraza del mundo
gritan lo muerto.

15
tuve una vez el sol
en el cuenco de las palabras.
hoy el sol es todo lo vivo
y mi nombre debajo,
el desierto.

16
niño en la arena
colores que van y vienen
una hamaca en azules
un tobogán en rojos
el corazón del niño se vierte
y discurre entre los pájaros
que picotean allí y allá
como parte del juego.

17
gorriones dispersos
todo es el sabor de la lluvia
en lo verde en lo cierto
en el mundo
corazón de agua.

18
como cae el cuerpo
dice mi nombre
hacia adentro y sin pausa
camino en silencio.

19
el camino es como todo
arriba y abajo se confunden
y confluyen
en el hombre.

20
nadie se distrae
ni se dispersa
como coágulo de espacio
soy
y me nombran
con letras de este mundo.

21
día ignífero
agotado por su centro
exprimo por los ojos
duermo en su nombre
para siempre.

22
mejana:
el espíritu de las cosas
y un nombre
quieto en su centro.

23
esperando que la noche pase
qué sola me encuentro.

24
pacen por ahí / pululan
los espacios que fui
antes
cuando no me conocía.

25
somos hojas
que el viento arrastra
somos flores
que las hormigas cargan

somos lo verde que marchita
y el día que es noche

una cuesta que baja
y después muere.

26
bajan los hilos del día
descienden
como un labio
a besar la tierra.

se hace de noche en todo
un corazón tirita
y se completa
en lo oscuro sin pausa.

27
prefiero este silencio sin nombres
hoy
cuando todo lo demás
es de noche.

28
un perro, un gato
un antes que nada
un después de todo.

26 de noviembre de 2007

The Final Beep

¿Que haré con mis fantasmas cuando cuelgo el tubo?
¿Qué con mis iras cuando tu voz se disipa?
¿Estrangular a la operadora?;
¿ahorcarme con el cable espiralado?

El corte y ocupado me parecen,
inversión psicoanalógica,
al silbido de muerte de un monitor,
cuyo canalizado agónico soy yo mismo.

Los dibujos de almanaque,
no destilan la claridad de mis versos.
La distancia es infranqueable,
el camino inobjetable.
Mi estomago se resiste a la derrota.
Los perros aúllan perdidas no halladas.

Un loco me grita azafranes, diademas, yemas,
para regalarte, mimarte, contenerte.
Licuarme de soles rojos
en tu luna de ombligo.
Jugar a los besos... tan distantes.

Estoy en tu cuarto,
en tu alcoba, en tu cama, tu armario.
Veo ciego la dulzura de tus peluches;
el color de tus cremas,
la luz de tus parafinas.
Escucho los pájaros de tu ventana,
la canción de tu walkman.
Y sueño tu piel...

Pero no puedo tocarte.
Estás al otro lado del planeta...
o del espejo...
o dentro de un agujero negro.
¿Cuál es la diferencia?

Los tiempos se acaban,
mis tiempos no son lo tuyos,
primavera de cristal,
tengo un invierno esperando mi mortaja.

Ahhy, tiempos de locos diamantes;
donde creía en la diafanidad de las arterias,
la mensurabilidad de los hemisferios,
la posibilidad de una justicia.

¿Como atraparte?

Jugar a las escondidas era más dulce.
Aunque no te encontrara,
me tocarías piedra libre.
Mi tejo nunca obtendrá Visa,
para llegar a tu cielo.
Este gallito ciego
me obliga hasta gugol.

La tarjeta,
tu tarjeta, se termina,
la operadora;
en tiempo batch,
dictó su sentencia,
el sonido de tu lengua me lacera,
y mis alas se desvanecen.

Me despierto en este infierno sudaca.
Cárcel de producción.
Y mi demonio meridiano
que te sueña.

Quizá sea Tántalo
No se la omnisciencia de que dios habré ofendido.

El hambre eterna de tener,
tenerlas, tenerla, tenerte.

Estirar la mano y...
se convierta en fuego,
en amiga...
te conviertas en agua.

Atado al árbol de la realidad,
te veo surcar mi jardín,
pececita de colores.
Y al abrir los ojos,
tan sólo una ventana espejada,
que me devuelve mi existencia material.

Creo que mi infierno reside
en mi bolsillo, bolsillo proletario.
Al menos a Diógenes le tapaban el sol.

Ay! luna.
Luna no me mientas.
Decime que ese destello oscuro,
al borde de Mare Tranquilatis
es el reflejo de sus ojos;
y no un cascarudo de metal.

Desde el vidrio te veo luna.
Contame de la fragilidad de sus manos.
De la tangibilidad de su cintura.
La frescura de su boca.
La musicalidad de su dialecto.

Pronto luna
que el tiempo se acaba,
no tengo más que decir,
el eclipse se avecina,
daño cerebral irreparable,
una golondrina parte de viaje,
llevale esta gota de sangre.


2003