27 de diciembre de 2008

Ghettos sudacas

Nunca pases por un ghetto sudaca,
no te detengas ante el semáforo,
ni lo cruces a plena luz.

Allí,
decimos en los quinchos,
sólo hay ladrones, borrachos,
violadores y prostitutas.

Son vagos que no conocen
Orlando ni París.
Hijos sin padre que vuelan
de coca y Poxiram.

En los bunkers sudacas,
en cambio,
(rejas, vigiladores y láser),
radica la esencia de la raza,
los futuros perpetuados en bronce.

Fortalezas elevadas de estirpe,
(cuentas suizas, narcodólares,
coimas parlamentarias)
Prohombres que escribiremos la historia
(deudas que pagan otros,
corrupciones, tortura).

En los ghettos sudaca,
cuidado,
viven esos salvajes,
enemigos de la civilización,
ignorantes que no conocen a Friedman.

Supersticiosos que tapan
los agujeros de sus chozas,
con fotos de Jesús, Evita, el Che y Maradona.

Se les ve en la piel su pobre ascendencia,
(quechua, aymará, querandí,
comechingón, guaraní, charrua,
africana, baja italia, lejana andalucía)
cuando se acercan a limpiarte el parabrisas,
pedirte una moneda con un crío en brazos,
con su olor a porro y vino en caja,
con su espalda doblada de madre de 13 años.

En los quinchos deliberamos,
por suerte,
luego del hoyo 18,
asado y whisky importado,
como deshacerse de ellos.

Ya no necesitamos
su mano de obra barata,
su carne de cañón
en guerra libertadoras,
y sus votos nos cuestan
cada día más empanadas.

Ha de ser urgente.
Andan cortando rutas,
instruyéndose sobre el valor de un libro,
la importancia de la solidaridad,
su inalienable dignidad de estirpe humana.

¿Que discurso al pie de la Bastilla es ese?
Otra vez esos subversivos
marxistas,
intelectuales,
pastores
y sotanas jóvenes,
que se internan en sus aguas servidas,
les apagan sus televisores
les rompen sus hipodérmicas
sólo para confundirlos,
hablándoles de otro mundo
posible y distinto.

Pero vos,
encuchá nuestros noticieros.
No te detengas en una villa,
(sólo quieren tu auto
y el cuerpo de tu hermana)
No mires sus montañas de cartones reciclados,
(las cambian por merca,
que nosotros les vendemos).
No compres sus cobros por indemnizaciones,
(justa paga por negarse a la esclavitud)

Tené en cuenta,
imberbe estúpido,
que si no seguís estas verdades,
como a tus padres,
te haremos desaparecer.


2003

14 de diciembre de 2008

Champagne agrio

Champagne agrio

Abrí la puerta del modular,
ese cuerpo solitario,
que alguien me regaló,
y puse sobre dos cajones.
Pobre y digno decorado.

La botella sigue allí.
Esa me la regaló Karina,
para poder brindar,
algún día,
con alguna Ella,
no imposible,
no virtual.

Karina también tiene un imposible,
pero no ha evitado desayunos,
príncipes de alfombras voladoras,
desayunos en Buenos Aires,
Montevideo,
Mallorca,
Rótterdam,
Dortmund.

Un mundo de favorita a sus pies,
que no ha podido comprar su corazón.

Por eso está allí,
esclava de un teléfono,
vendiendo,
agendando,
abonando,
con el sticker pegado
con un número particular.

Dice que lo marcará,
cuando yo le mande un mail,
contándole que descorché la botella.

Desafío de amigos.

¿Románticos o cobardes?
En algo parecidos y diferentes.

En algunas mañanas,
cuando yo marco salida
y ella entrada,
ella contándome de sus sueños,
yo todos los nombres de mi agenda vacía
(mis dedos desanudándole
cuello y espalda);
a mí me gusta darle consejos;
(esos que nunca sigo)
incitándola a pulsar las teclas,
a que me mire como espejo.

Espero no haga lo que yo,
en mi boca los silencios;
y el champagne
agriándose en la botella.


2003

La niña del teléfono

Hora del almuerzo.
La puerta se cierra,
se descuelga el tubo,
que nadie interrumpa.

La niña del teléfono siempre está allí,
sólo está on line con mis sentimientos,
comprende mis delirios de viejo tonto,
mezclamos nuestras historias platónicas,
ambos sabemos que quizá
no son tan platónicas como pretendemos.

Ella, a veces,
se esconde como yo,
a llorar bajo las sábanas.

La niña del teléfono
me dice, se enoja, se ríe;
que ese,
que le digo distraído y ensimismado,
no es su nombre;
ella no tiene seudónimos.

La niña del teléfono
se quita la máscara,
a la hora del almuerzo,
sólo para mí,
porque con historias tan diferentes,
tenemos la misma pena.

La niña del teléfono
terminará el rollo,
me entregará tres fotos,
quisiera ponerlas en mi escritorio,
antes de que me vengan a buscar.



2003

sel kumple de la Karina

30 de noviembre de 2008

Quien me habrá mandado.

Yo no sé para que abro
a la luna mi ventana
estas noches otoñales
melancólicas y blancas.
Juan Ramón Jiménez



Quien me habrá mandado a mí
mirarte a los ojos.
Si estaba gozando
las navajas de mis muertes.
Hundido de traiciones
en los frios abisales.

Pero se me ocurrió,
¡estúpido!,
escuchar tus poemas.
Que no eran para mí,
pero que me importa.

¿Como hago ahora
para quitarme este resplandor
de luna inútil?
Que se destila como veneno
en mis vapores,
se me escapa como vivora
de las comisuras,
y me muerden escorpiones
la garganta.

Si hasta me fui
buscando juicio.
Declarando a cada testigo
lo indeclinable del adiós.

Nadie
meneando sus cabezas
me creyó,
Y volví sin bellotas
ni reinos extraños.

Y aquí estoy,
esclavo de tu frescura.
Esperando que encuentres
tu príncipe astronauta;
mientras sigo cayendo
en llamas al mar.


2001

29 de noviembre de 2008

¿Dónde va el agua de lluvia?

¿Dónde va el agua de lluvia?
Rosa Buk




Llueve, llueve, llueve,
infinitas gotas de miel;
incontables rastros de espuma.
Eternos espacios de nubes.

Puedo ver las gotas cayendo de júbilo,
en la luneta empañada de un colectivo,
un incunable corazón de agua,
de tibios dedos adolescentes.

Aguas roncas se escabullen de cielo,
en alcantarillas de bronce fino
y minutos de tolerancia,
palabras empavesadas de amor,
aunque se siga llamando traición

Escucho los muertos lamentarse de humedad,
en su pesada y líquida podredumbre,
apestados de humo y desbordada Reconquista.

Una niña lava sus blancas medias de algodón,
a la espera ansiosa,
segura,
fatal,
de perderlas en algún callejón.

Sentí el golpe en su cara,
su mejilla bermeja,
sus ojos impotencia,
harta de lagrimas
y explicaciones,

Quizá amaine,
en una tarde de dicha.
Quizá escampe,
en una noche de ternura,
un arco iris olvide
mis zapatos de barro,
una resolana alumbre
mis huecos sin nombre.

Mis manos cóncavas al cielo,
buscan retener purezas,
mi cabeza desbautizada
se asoma a la copiosa estampida,
mis pies se hunden
en el miasma de sus hesitaciones,
algún día Venus saldrá
del Río de la Plata.

Aunque siento mi ropa
henchida de anhelo,
mis relojes cansados de horas,
las sábanas mojadas de frustración


2000

28 de noviembre de 2008

Aborto espontáneo

No han sido los cabellos de ninguna otra.
Hubo una hecatombe de perfumes perdidos
Una noche de sexo de botella,
cortando de vidrio las alas de aquel amor.

No podrás acariciar tu clítoris,
dándome la espalda;
buscando un espasmo olvidado,
mientras se seca mi esperma
sobre tus muslos.

No habrá embarazo indeseado,
por desprendimiento de óvulos,
al estallido de orgasmos.

Ya no podremos contar las lunas.
Porque no hubo traiciones mutuas.

Sólo un cerrar la puerta,
y un aborto espontáneo,
de este amor eterno.


2001

27 de noviembre de 2008

Los signos de tu espalda

Me he detenido,
sin mecha ni aceite,
con un cometa en la mano,
en las estrellas de tu espalda.

Signo de signo,
códice de volutas,
catálogo sepia
de verdades infinitas.

Dicen,
habrá de creerles,
que las proteínas de este lunar,
han hervido,
alguna vez,
en la incandescencia primigenia.
Casualmente,
mis yemas también.

Pero sucede que,
antes que nominalista alguno,
se atraviese en esta disputa de dominio,
yo,
a este lunar,
lo titularé
con nombre propio,
con designio mágico.

Como bandera clavada en valles lunares,
(que roban los nombres de tu espalda)
mientras las carabelas cósmicas
se destrozan contra las ondas magnéticas.
Reclamo este lunar,
DD 5483.

Es un convenio entre vos y yo,
sólo vos y yo conocemos el designio,
claves mutables al rigor de los labios.

Y jurando por los fundamentos cósmicos,
(infinitos ojos que miran los confines)
este lunar que mis labios adoran,
quizá vuelva a transitar los asfaltos,
con la seda de otro guante.

Pero,
sabrás definitivamente,
que ha de ser eternamente mío.



2004

26 de noviembre de 2008

Psicoanálisis circular

Me parece que esto es un círculo.

¿A que volverán mis padres,
jóvenes en el recuerdo,
llevando a la izquierda
mi recta temporal?

¿Para que recordar aquellos besos
aquellas caricias
aquel sexo?

¿Para que recordar,
las noches de espera,
frente a las salas de parto?

Si los silencios ya están en mí.
Las cobardías ya están en mí.
Y la muerte,
hace tanto,
es mi concubina.

¿Para que mi espera junto al teléfono,
esperando esas llamadas,
sí sé que no lo van a hacer?

Quisiera salir
para ver el sol.
Quisiera oír,
¡bien, comienza mañana!.
Quisiera sentir
dos palmas en mi cara,
para llevar mis labios
a su boca.
Quisiera volver a escuchar:
¡hola, Pa!

¿Es mucho pedir?
¿Dónde lo debo pedir?
Los mármoles no responden.
Los montes se callan.
Los patios se escapan.

¿Dónde, sino aquí?
Donde hay un espejo recto,
que devuelve mis palabras circulares.
Donde hay infinitas rectas,
marcando caminos a seguir.
Donde no hay rombos carteles,
para todos mis no.

Pero temo construir un aljibe seco,
donde abreven,
como yo he abrevado.
Y mañana ser citado,
bajo otra lámpara,
en busca de sus fantasmas,
que yo
en rueda de noria,
les habré legado.


2000

25 de noviembre de 2008

Hijo, no pases la puerta

Wellcome, my son,
wellcome to the machine.




Hijo,
no pases la puerta.
Quizá mi ausencia haya sido tu lucha.
Mis números tu horóscopo.
Tu boca tan cerrada como la mía,
para mandarme toda la fruta,
y tu corazón tan sensible.

No te quiero blando,
te quiero duro.
Pero te quiero duro,
así de sensible.

Duro para rescatar las sonrisas de las rocas.
Montarte al cenit de los molinos.
Atronar en los lomos de los dragones.

Para no creer,
como nosotros,
que apedreando los carteles de Coca-Cola,
arrodillaríamos al capitalismo.

No quise faltar en tus noches de cuentos.
Quise abrazarte en los fantasmas de los bosques.
Ni sé que personaje de la tierra media te identifica.

Pero ya no es tiempo de fantasía.
La máquina te espera.
Dispuesta,
aceitada,
caliente,
para absorberte,
deglutirte,
disciplinarte.

Ya ha pasado sobre mi cadáver,
o sobre mi pecho cobarde,
es lo mismo.

Arrebatando la piel de mi generación.
Generación cruzada de contradicciones.
Desapareciéndole uno a uno sus sueños,
Mintiéndole sobre el orden de la casa.
Robándole,
uno a uno,
cada pañuelito
que habían bordado las abuelas.

Terminaron con nosotros.

Ahora,
el tiempo está cumplido,
peces donde vacas,
fuego donde cabras,
muerte donde esperanza,

Ellos que no han podido cumplir sus propios anhelos,
libertad, igualdad, fraternidad,
que no encuentran la mano invisible
que trae pan,
ahora,
van por ustedes...
van por vos.

Quizá haya sido la misma máquina,
la que me amputo las manos.
No estas manos
que te palmean la espalda.
Las que se insertan en la lucha.

Aunque me niegue a regalar
mi plusvalía,
mi decencia,
mi alma.

Pero sin coraje,
sólo poniendo la espalda,
al látigo,
al barrote,
al reloj.

El pistón aplasta,
comprime,
roba.
Y eso es tu hambre.

Mi rodilla doblada de terror,
disminuye el valor de nuestro trabajo,
y aumenta sus poderes de sometimiento.

Al menos te queda el rock&roll,
mi única herencia rebelde

No creo que Francisco, Mahatma y John te denoten algo.
Tendrás,
supongo,
tus propios héroes.
Para enfrentarte al patíbulo
de las instituciones.

Contradicción elemental al cruzar una puerta.
No es lo mismo leer un libro mágico,
escuchar un cd épico,
que comprar una hamburguesa.
La Cajita Feliz trae
pasta de gusanos,
humo de Napalm,
huevos de serpiente.

Se nutre de Aparatos Ideológicos,
se calienta con tumbas sin nombre,
se vende con sonrisas de candidatos.

En cada Track-Track de plástico
detrás de una ingenua firma,
reside su intangible malla,
nuestro Amén cotidiano.

Sólo mi deseo de padre...
no te devore la máquina.

24 de noviembre de 2008

Un beso en medio de la tormenta

Cuando te beso,
rebeldías olvidadas me surcan la frente.
Es tu boca remanso y vórtice,
para mi espalda enardecida.

Cuanto mejor sería quedarme aquí,
sólo a mirarte a los ojos,
pero,
nos ha declarado la guerra.

Afuera cíclopes ciegos,
arrojan noches de entrega,
despedazándonos el futuro.

Arrollan con su caballería
en las plazas,
y decapitan ancianos
en la cola de un banco.

Pero
he tenido tus pechos esta mañana,
endulzándome los labios,
refrescándome los ojos;
y me han puesto de pie.

Y porque creo en tu piel,
en nuestros infinitos desayunos;
es que debo salir a pelear,
por esta tierra arrasada.

Ellos,
no tienen quien los ame.
Sólo conocen hembras,
putarracas de escritorio.

No saben del perfume
de una axila,
ni la mirada de un hijo
que les sonría.

Son tus rodillas abiertas,
una invitación al paraíso,
un cenit de nuestros susurros,
una justificación de la vida.

Lástima,
ese empeño que tienen,
en burlar nuestra libertad y expresión,
robándonos y saqueándonos con decretos,
allanándonos con nuevos golpes.

Y te digo,
amor,
esto ahora,
que estoy partiendo
hacia la Pirámide,
con los brazos cansados de lucha.

Cuida a mi hijo,
salgo por él,
que quizá no vuelva esta noche.


2000

23 de noviembre de 2008

Poéticamente hablando

Poéticamente hablando,
se pueden decir muchas cosas.

Subirse a un cerro a declamar justicia.
Aferrarse a la espalda de los pterodáctilos.
Calcular las ápsides de Io.
Juntar los ojos de los peces abisales.

Metáforas de lo previsible,
calculable, imposible.

Puedo,
poéticamente hablando;
decirte palabras de fósforos,
para incendiarte las alas de serpiente emplumada,
bebiendote la gota densa,
que cae de la junta de tus mitades.

Puedo,
poéticamente hablando,
remover el smog de los bosques,
reflotar a Rainbow Warrior,
desactivar las ojivas de Arkansas,
alimentar los niños de Ruanda,
disminuir los suicidios de Estocolmo.

Puedo,
poéticamente hablando,
morderte la espalda,
aprisionarte el monte de tu nombre,
pidiendo que silbes “La cucaracha”.

Puedo,
poéticamente hablando,
colgarme como Superman,
de los alambrados de Gaza,
para que dejen de matarse.

Puedo,
poéticamente hablando,
recorrer tu mielina,
desde las ostras de tu mar,
dentritas, axones, sinapsis,
hasta tu bulbo raquídeo,
estallarte el cerebro de campanas.

Puedo,
poéticamente hablando;
pagar la deuda externa,
borrar la división internacional del trabajo,
colapsar el maldito capitalismo,
declarar libres a las Iraníes.

Puedo,
poéticamente hablando,
subirme a un colectivo en Villa Lugano,
y descender en el Museo Frida Khalo,
con mi yerba, mi bombilla y mi mate,
preguntar por tu templo,
y dejar mi piel en ofrenda.

Poéticamente hablando,
claro.
Puedo decir: Te amo,
que nadie me lo va a creer.


2003

22 de noviembre de 2008

Maestluna

Ella tiene ojos que ven
ángeles en los banderines de las marquesinas.
Oídos que escuchan
la caleidoscópica melodía de las llantas de los autos.

Descubre la geométrica sonrisa de los gatos
en una tarde de paso lánguido.
La vigilia de los perros
detrás de sus jaulas de patio.

Y yo
que digo adorar las palabras
me descubro en una mentira
porque he descubierto teoremas parciales
sobre los pupitres
los monitores y las lápidas.

Pero me falta algo de su ojo
y de su oído
para descubrir
cada día
la belleza
que guardan las alcantarillas.



2002




Rosa:
hoy hubieras abierto tu casa, como todos los años, para recibirnos a todos por tu cumple.

21 de noviembre de 2008

Avioncitos de juguete

Viste que cosa,
los avioncitos.

Vos que los arrojabas
con tu mano de hierro.
Vos que inventaste
los bombarderos sobre Nicaragua.
Vos que soltaste a Baby Child
desde el Enola Gay
Vos que asolaste
el Mekong de Napalm.
Vos que volaste
sobre la Plaza de Mayo.
Vos que probaste puntería
en el Palacio de la Moneda.

¿Qué no fuiste vos?
¿De quien crees que hablo?
Tenés razón,
no fuiste vos.

Quien alumbraste de terror a Guernica.
Ensombreciste el mediodía de Londres.
Quien llenó de Tora Tora
tu Puerto de Perlas

Vos,
gendarme no invocado,
estás probando de tu veneno,
veneno que no saludo.

No podrás en las cenizas de Kabul,
secar las lágrimas de inocentes,
entre los escombros de tus Twin Towers

2001

20 de noviembre de 2008

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¡Estoy tan impaciente, Nena, de conocerte!
Mis manos juegan mariposas de humo hueco.
Mis ojos cavilan la estrechez de pasarelas inertes.
Mis oídos se llenan de rockandblues que adormecen lágrimas.
Mi boca besa estatuas de sal, a falta de tu medusa.

Camino largas veredas de chocolate.
Contando las juntas de baldosas grises.
Mientras el reloj sigue corriendo.

Y yo,
Envejecido de Arco Iris,
esperándote.

No te conozco.
¿O sí?
No sé.
¿Existirás?
Princesa de luz.
¿O solo insisto en imágenes muertas?

Quizá estés,
guardada en una cripta de cemento,
inundada de mares de tinta,
abordada de papeles mentidos,
gastando los ojos en teorías absurdas,
esperándome.
Y yo, sin conocerte.

O colgada de nubes de colores,
navegando tules,
volando bosquejos,
soplando burbujas de genio,
con el regazo vacío.
Y yo, sin dibujarte.

Puede que nunca haya escuchado tu voz,
soplando orgasmos sin destino,
o estén mis oídos habituados a tu timbre,
comprendiéndome,
aconsejándome,
peleándome.
Y yo, sin escucharte.

Quizá estés tan cerca mío,
que respires mi aliento,
en lo cotidiano de la lucha urbana,
o tan lejos
que sólo la luna puede vernos juntos.

Trepando trenes,
triturando trigales,
bebiendo arroyos.
Y yo,
en este pozo,
esperando estar en tu aljibe.

Puede que te escondas en el insondable infinito,
hablando un lenguaje que no es el mío
o mirándome tibiamente,
sólo desde ahí,
Rozándonos pulloveres en pasillos,
andenes,
colectivos.

Y yo,
perdido en rutas sin brújula,
esperando hallar tu mapa.

Ahora que estoy sólo y vacío.
Me pregunto si tu piel me será ajena o conocida,
si tus pasos son lejanos
o el color de tus manos conocido.

Quizá creas que no necesito nada,
escondido en mi dolorosa coraza de tortuga.
Pero, en verdad,
me seco sin piel de mujer.
Goteándome las comisuras
al ignoto perfume de tu pelo.
Imaginándote llegar
para regalarme el sabor de tus frutos.

¿Dónde estás?, Muñeca de cristal.
Encandilame con la luz de tus ojos,
arrullame con la armonía de tu respiro,
reptame con los pliegues de piel,
emborrachame con la esencia de tu flor.

Ya trabajé, buscando pan
y encontré hambre.
Ya estudié, buscando conocimiento
y encontré ignorancia.
Ya lloré buscando desahogo
y encontré más lágrimas.
Ya busqué tus pasos amanecidos
y encontré más noche.

¡Hola, hola!
¿Me escuchás?, Descanso de cielo.
Borrame del libro del olvido,
con tus cascabeles de risa.
Ayudame a trepar escalera armónicas,
con tus brazos de tiza.
Devolveme una esperanza de imberbe,
con tu reloj de arena mojada.
Rescatame de muertes cotidianas,
con tu lujuria de Venus.

Sea como sea, el segundo tiempo comenzó,
te conozca o no,
debo jugarlo solo,
deberás saber que te busco,
ansiosamente.

Para sumergirme mansamente en tu mar,
y sucumbir plácidamente en tus cuencos.



1997

19 de noviembre de 2008

Saltar

Respirar suave
dejando transcurrir los minutos.
Sigo pateando las piedras de las veredas.
Amanece de lenta parsimonia.
Un arrullo de Ave Marías
despelmaza las arañas de los techos.
Tengo un perfume a lavanda durmiendo a mi lado.
No te puedo llevar a correr
salgamos al parque
no te puedo sofocar de sábanas
dame un beso
te lavaré el pelo
se me enredan los ojos en tu boca de jarro
no te puedo quitar el pulmotor
me agitas de mirada inquieta
dejemos de correr a ningún lado
regalame una menta
no puedo seguir tu ritmo
digamos un adiós de murciélagos.
Tierra de prisioneros
marcando el paso
allí vienen
a ablacionarnos la frente
cercenan libido
impulso
inteligencia
prohibieron a Eva
Sartre, Marcuse, Boff
arrancaron los posters de Mae
de la Coca, de Ornella
escondieron una película Clark
Marlon, Marcello
tradujeron mal Verano del 42
IL Sorpaso
y la Dolce Vita
mientras nos roban la noche
el pan
el idioma.
Pero aún no les alcanza
traen chispas y ratas en las manos
padres bondadosos
de niños arrancados a sus madres violadas
tienen tumbas de agua
de sótano, de exilio.
Nena
que le hiciste a mis huesos
no puedo saltar esta pared
que contradicción trae tu fe
tu cuerpo
tu mente
tu vientre
gaviota
no me estrangules con tus plumas,
que no se volar
dejame liarme en tu juegos
de figuritas japonesas
no me invites a saltar la soga
se me seca la garganta
no me robes el vaso
que dejás el gusto de otra boca
muero si te veo
detrás de los cristales de mis silencios
muero si me rechazas
por previsión
en calles cotidianas
muero
como siempre
de todos modos.
Correré hacia el frente
caeré de astrágalos
curvaré los trampolines
saltaré al vacío
daré dos vueltas
pero caeré de pie
no doblegarán mi cuerpo esmirriado
seguiré corriendo en busca de primaveras
aunque me corran los cuervos
aunque se me escapen las mariposas
entre mis manos artríticas
y los huecos de los dientes
No te asustes
seguí corriendo
seguí cogiendo
seguí viviendo
se acercan los perros
oliendo nuestros miedos
huelen nuestros de sudores de parque
fundición
volante
teléfonos
huelen los perfumes de mi semen,
tu estrógeno
su teta indecisa
huelen tu panfleto,
mis cuentas de colores,
su poema sáfico
No te asustes
pero escondé el machete
que tienen mejores dientes
pero no escondas tu rebeldía
y no te hagas perro como ellos.
Fresca mañana
niña
sigamos caminando en la ruta
mirá tu vientre creciendo de mi niña
le pondremos una advocación de virgen
que hacia ella vamos
madre y compañera
haremos un alto
quiero escuchar sus latidos
la lluvia nos bendice los pasos
lentos
cansados
firmes.

Todavía espero
niña
una respuesta
casate conmigo
no regales mi hija a los gitanos.
Bato mis alas calmas
entre las suaves montañas
allá veo escalar a esa especie testaruda
clavando sus estacas
saludándome con respeto
cuelgan sus cuerpos de lo inasible
respiran lo intangible.
La vista me distrae
una gacela perdida
caigo en picada
toco con mi pluma apenas
su intrépida testuz
algo le pasó a mi instinto
las nubes que acompañan mi soledad
se han hecho lluvia
tengo que volver a atacar
despedazaré su piel de mechones cándidos
pero me mira desafiante
con sus pezuñas intactas
en alto
quiere entregar poemas
de sangre y lujuria
no puedo tocarla
rasgarla
asesinarla.

¡Bah!
Ya vendrá otro cóndor
de plumas nuevas,
pico fuerte
y mejores garras,
dejemos al compañero
arrancarle todos los gritos.
No quiero jugar a la pelota
salgamos a pedalear
te quiero hablar de Kafka, de paz.
Te regalé una bicicleta,
un video juego,
un profiláctico
nunca un arma de juguete.

Aunque no me entiendas
las armas traen desgracias
Pero temo que no me escuchás
hay ruido de interferencia
otro mensaje.

Salgamos a pasear en bici,
te mostraré los niños sin bici,
sin pan.
Si no tengo trabajo,
no saldré a robar para alimentarte,
aunque te enojes,
aunque te pierda.
Hace tanto que quiero escuchar una revolución
pero no me quites la poesía
atravesemos la frontera de tus desconfianzas
de mis cobardías
no me asusta tu verbo dialéctico
tenés acentos de justicia
no te escondas
haremos una ronda
orinaremos en Davos y Wall Street.
Dejen de hablarme
que no puedo entrar
no me tienten
no me inciten
no me soplen
(ahí pasó la soga una vez más
y no me enredo en su salto)

Que tal si me acompañan
ya olvide este juego de niños
tiempos de balero
y muñecas de trapo
rondó
qui de frente
y medias lunas a la izquierda
Helter Skelter
Brown Sugar
California Dreamer.

¿Que tal si me acompañan?
Tengo un mazo nuevo
me quedó de juegos
que nunca jugué
siempre jugando al solitario
a la escondida,
a la piadosa
y a la revoluta,
truco y ludo matic.

Deja treparme a tu cintura
quiero saltar
tengo más aire que el que crees
quiero saltar
invadirme de distensiones
morir de sudor
y personalidades múltiples.
Se me confunde el sudor con tu aliento
el sabor de tu boca con mi deseo
rozaré tus pezones con mis dientes
morderé la muerte de tu cuello
golpearé tu útero con mi glande
transpiremos que el tiempo se agota.

Vi un invierno volver a entrar por mi ventana
invirtamos los números
quiero besar tus mariposas una vez más
quiero conocer los nombres de tus traiciones
quiero saber por quienes dejaste
abandonado en un rincón
el muñeco de mis depresiones
para montarte a los vientos de los cementerios.
Tanques en Praga
invierno nuclear
tortura en el Olimpo
gol de Kempes
ojos verdes
ojos ámbar
ojos cielo
ojos negros
bucles rubirojos
flequillo azabache
blonda lluvias
serena peineta
me quema el esófago
la paz de tus salmos.
Rompo el diario en pedazos
espero que no sea delito.
Invítenme chicos al cumpleaños
prometo tomar cerveza
y brindar con agua mineral
sáquenme chicos
esta noche
el cuero de carpincho
verán un delfín retorciéndose de celos
no será esta noche
noche de sepulturas
prometo bailar bajo la parra
y excitarme con las polleritas.

Hablaré estupideces
distintas a las de siempre
cuando la danza me disuelva
la mascara de hierro
no podré esconder el sentimiento
Invítenme chicos a la fiesta
será una oportunidad poco vista
ocurre en determinadas cuadraturas
en que la momia enciende sus ojos.
Yo te di esencia
yo defendí tu vida
cangrejita de bicicleta partida,
yo te cambié pañales
en noches de abandono
princesita de Bastilla
yo te acompañé en tus saltos bajo el aro.
Puedo soportar todos los abandonos
(los amores son volátiles e imprevisibles)
pero no el tuyo
te corre sangre de mi sangre.
Tengo pies aún para correr
caminar
saltar
danzar como un lobo herido
golpearme con mis ilusiones
tropezar con mis sueños bobos
treparme a los pinos y las montañas.

No juegues más a la escondida
que ya llegue a un gugol
no sé la hora de tu carta
no conozco el signo de tu esperanza.
Dame un éxtasis de vuelo
para olvidarme de mis penas
alcanzar de un salto
tu historia desconocida
dejaré mi piedra libre
para abrazar tu cintura.
Volveré a dibujar tu rostro ignoto
(espero no volver
a equivocarme de espejo).

Si querés
te traeré un cometa
pero no lucharé por vos
no es así el amor que quiero.
Te daré todos mis besos retenidos
pero no me gusta la cebolla cruda
ni ver partidos por teve.
Quiero estar donde vos estés
pero me tendrás que invitar
a los recitales
a las fiestas
a tu álbum fotos
a la cama.

Quiero conocer todos tus rincones
pero que tu mano me lleve
tus banderas me envuelvan
Me empacharé de tus alas
pero no diré palabras soeces
me ocultaré de éxtasis en mis silencios.
Me tendré que bañar
apesto de sudor y adrenalina
pondré sábanas frescas
cerraré las ventanas
rezaré un responso por mí
una oración por mis hijos
un salto
por cada una de mis mujeres
las que me quieren
las que me odian
las que me retan
las que me rechazan
mis amigas
mis compañeras
mis musas
las del recuerdo
la del olvido
las vivas
las muertas
las hadas
las agnósticas
las serias
las bufonas
las doncellas
las putas
las frígidas
las de entraña caliente.

Basta.
No puedo más.
Estoy cansado.
No tengo más piel
debajo de las plantas.
Se me desfibrilan los gemelos.
Se me aguan las pesadillas de insomnios.
Vuelvan a poner a Pink Floyd
y esa foto que no tengo.


2001